martes, 9 de septiembre de 2025

Problemas de peso, emociones y funciones psicológicas superiores: un enfoque integrador pensado para mujeres

 

La obesidad no es (solo) una cuestión de calorías: es un nudo complejo donde biología, genes, entorno y —crucialmente— la mente se enredan entre sí. Si queremos entender por qué muchas mujeres ganan peso, recuperan lo perdido o viven una relación problemática con la comida, hace falta mirar más allá de la dieta: atender las emociones, la regulación ejecutiva, la historia personal (incluido el trauma), las presiones sociales y las transiciones biológicas propias del ciclo vital femenino. Esta pieza recoge evidencias y claves prácticas desde la psicología de la alimentación y la nutrición, con foco en lo que distingue la experiencia femenina. ScienceDirect

1. Procesos psicológicos superiores: la “caja de control” que regula comer

Los procesos cognitivos superiores —atención, memoria de trabajo, planificación, control inhibitorio y toma de decisiones— regulan nuestra conducta, también la alimentaria, en el día a día. 

Cuando estas funciones están tensas por causas como la fatiga, estrés, falta de sueño, multitarea crónica, afectan a la capacidad para resistirnos ante ciertos tipos de comida que nos resulten altamente agradables (dulces, por ejemplo), planificar compras saludables o seguir rutinas de autocuidado. 

A nivel cerebral, se observa un desbalance entre redes de recompensa (núcleo accumbens, circuito mesolímbico) y redes de control ejecutivo (corteza prefrontal dorsolateral): en muchos casos de sobrepeso y obesidad hay hiper-reactividad ante señales alimentarias (ver, oler) y/o menor capacidad inhibitoria (se cede ante estas tentaciones). 

Este patrón explica por qué la “fuerza de voluntad” aislada rara vez funciona a largo plazo. PMC+1

Implicación práctica: no es falta de voluntad; es una arquitectura cerebral y cognitiva que puede ser modificada con intervenciones concretas y constantes (entrenamiento ejecutivo, reestructuración de contexto, técnicas de afrontamiento).

2. Emociones y “comer para sentirme mejor”

Comer tiene siempre una dimensión afectiva. El emotional eating —comer en respuesta a estados emocionales negativos o a veces positivos— está fuertemente asociado con exceso de peso y con trayectorias de ganancia de IMC a lo largo del tiempo. 

En mujeres, la prevalencia y el impacto de este patrón suelen ser mayores por factores psicosociales y hormonales que interactúan con el estrés. PMCNature

El estrés crónico altera el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal (HPA) y aumenta la secreción de cortisol; en muchas personas esto favorece la acumulación de grasa visceral, el deseo por alimentos altos en azúcar/grasa y las fluctuaciones energéticas que perpetúan el ciclo.

Además, experiencias tempranas adversas o traumáticas pueden “programar” una serie de respuestas de recompensa ante el estrés que hacen más probable el uso de la comida como reguladora del estado emocional. PMCScienceDirect

Implicación práctica: abordar la obesidad exige trabajar la adquisición de habilidades de regulación emocional (terapia focalizada, mindfulness/aceptación) y, cuando procede, un abordaje que incluya el tratamiento del trauma.

3. Trastornos alimentarios, hambre emocional y su mayor peso en mujeres

Los desórdenes del comer no se limitan a lo que incluye la etiqueta “obesidad”. El trastorno por atracón (binge-eating disorder, BED) es más frecuente en mujeres y suele coexistir con obesidad en muchos casos. 

Tratar el peso sin reconocer y reparar un patrón de atracones o de restricción/compensación es poco efectivo y potencialmente dañino. La terapia cognitivo-conductual adaptada (CBT) y tratamientos específicos para BED muestran resultados importantes en remisión de atracones y mejora funcional. ACP JournalsPMC

Implicación práctica: evaluar sistemáticamente síntomas de BED, episodios de pérdida de control y comer emocional antes de prescribir enfoques basados únicamente en restricción calórica.

4. Particularidades femeninas: hormonas, ciclo vital y condiciones específicas

La biología de las mujeres modifica el peso de los factores de riesgo y la dinámica de la  trayectorias vital del aumento de peso. Los factores de mayor influencia son:

  • Embarazo y posparto: gestaciones con ganancia excesiva de peso, 
  • Crianza: el periodo de lactancia, con los cambios en la actividad física y la escasez del sueño condicionan trayectorias de aumento de peso que pueden mantenerse a largo plazo si no se abordan debidamente. PMCFrontiers
  • Síndrome de ovario poliquístico (SOP/PCOS):  cuando está asociado a resistencia insulínica, es frecuente encontrar una mayor tendencia al aumento de peso. El manejo multidisciplinar es clave en este tipo de trastorno. PMC
  • Menopausia: el descenso de estrógenos, la redistribución de la grasa hacia el abdomen y los cambios metabólicos, incrementan la posibilidad de ganar peso y la dificultad para perder el peso ganado. ScienceDirect

Además, las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual femenino interactúan con el estado de ánimo, el apetito (ghrelina/leptina) y el patrón de sueño, creando ventanas de vulnerabilidad emocional y conductual.

Implicación práctica: las intervenciones deben individualizarse según fase reproductiva y condiciones médicas; lo que funciona en una etapa puede no ser adecuado en otra.

5. Genes, microbioma y fisiología: predisposición no es destino

Variantes genéticas como las del gen FTO aumentan la propensión a ganar peso, pero su efecto se modula por el ambiente (dieta, actividad, sueño) y por intervenciones comportamentales. 

La interacción genes-ambiente significa que la predisposición solo explica parte del riesgo: la historia de vida y el entorno siguen siendo transformables. PMC+1

El microbioma intestinal y su relación con la señalización de recompensa, inflamación y metabolismo son otra capa emergente que conecta alimentación, estado emocional y fisiología. Un área prometedora para enfoques complementarios, aunque aún en desarrollo.

Implicación práctica: reconocer la base biológica tranquiliza y evita la culpabilización; al mismo tiempo, refuerza la necesidad de los tratamientos integrados.

6. Entorno y estigmatización: la violencia silenciosa que perpetúa el problema

La estigmatización por el peso no solo es injusta, sino que empeora la salud: aumenta el estrés, reduce la búsqueda de ayuda, altera comportamientos de salud y puede contribuir a la ganancia de peso a través de conductas de afrontamiento poco saludables. 

Este mecanismo es especialmente relevante para mujeres, ya son quienes sufren una mayor presión estética y discriminación en ámbitos laborales, sanitarios y sociales. PMCNature

Implicación práctica: cualquier intervención ética debe ser no-culpabilizadora, centrada en la salud (health-focused) más que en la báscula, y debe trabajar también la resiliencia frente al estigma.

7. ¿Qué funciona (desde la evidencia) cuando vamos más allá de “la dieta”?

La evidencia apunta a que los enfoques integrados que combinan intervención psicológica (CBT, terapia basada en aceptación/compasión, enfoques centrados en la regulación emocional), reestructuración del entorno y, cuando procede, tratamiento médico (farmacoterapia, cirugía metabólica) dan mejores resultados que la dieta aislada. 

Para las mujeres, los programas que adaptan sus contenidos según la fase vital en la que se encuentran (embarazo, posparto, menopausia) y que incluyen soporte psicosocial, tienen más adherencia al tratamiento y un mejor impacto. PMC+2PMC+2ACP Journals

Las intervenciones concretas con evidencia favorable incluyen:

  • Terapia cognitivo-conductual focalizada en patrones alimentarios y pensamientos disfuncionales. PMC
  • Mindful eating / mindfulness y programas de regulación emocional para reducir comer por estrés o impulsos emocionales (resultados mixtos en pérdida de peso, pero claros en mejora de la relación con la comida). PMCCambridge University Press & Assessment
  • Abordaje traumainformado cuando existe historia de abuso o trauma, dado su impacto en el eje estrés-recompensa. ScienceDirect

8. Recomendaciones prácticas para mujeres (y para quien las acompaña)

Evalúa tu relación con la comida: ¿acostumbras a comer ante situaciones que te evocan determinadas emociones, aburrimiento, sueño o señales fisiológicas? Si hay atracones o uso frecuente de comida como regulación, deberías apoyarte en una consulta con un/una profesional. PMCACP Journals

No renuncies a lo biológico: revisa tus condiciones médicas (tiroides, SOP, menopausia) y los medicamentos que tomas y averigua si influyen en el peso. PMCScienceDirect

Trabaja la regulación emocional: practica y mejora habilidades concretas (respiración, pausa, etiquetado emocional, re-enfoque) que reducen la reactividad impulsiva hacia la comida. PMC

Rediseña el entorno: ten menos tentaciones a mano, trabaja la planificación de compras y de comidas, cuenta con apoyo social. El contexto importa tanto como la motivación.

Busca ayuda especializada: terapia psicológica adaptada a trastornos concretos en la forma de comer o a la regulación emocional suele ser más eficaz que intentos solitarios de restricción. PMC+1

9. Cierre: una invitación que respeta tu experiencia

Si eres mujer y sientes que la comida ha pasado a ser una estrategia para lidiar con emociones, cansancio, culpa o estrés, recuerda: no estás rota; estás respondiendo a un sistema (biológico, psicológico y social) que puede cambiar. 

Un abordaje que combine comprensión clínica, herramientas prácticas y respeto por tu ciclo vital aumenta las probabilidades de bienestar sostenible.

Si quieres, puedo acompañarte a: explorar la función emocional de la comida en tu vida, detectar patrones (atracones, comer emocional), diseñar estrategias de regulación emocional y de re-diseño de contexto, en coordinación con tu equipo médico cuando así sea aconsejable. 

Si te interesa un acompañamiento integrado y respetuoso con las particularidades femeninas, escríbeme y lo diseñamos juntas.

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miércoles, 3 de septiembre de 2025

Reinventar la vuelta de las vacaciones: claves para las mujeres que sostienen demasiado


El peso de sostener: reinventando el regreso

Hola, soy Encarna Grau, psicóloga general sanitaria especializada en temas de mujer.

Septiembre llega con su aire de renovación, pero también con una carga silenciosa que muchas mujeres conocen bien: el peso de sostenerlo todo. Sostener la casa, el trabajo, las emociones de los demás, las agendas familiares, y todos esos cuidados invisibles que no aparecen en ninguna lista.

Si tienes familia, trabajo y una rutina a la que dar forma, probablemente ya hayas aprendido a funcionar en modo "resolutiva". Pero, ¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste cómo estás tú? ¿Qué necesitas? ¿Qué te gustaría reinventar de verdad?

Claves para una vuelta consciente y liberadora

La clave es dejar de funcionar en automático. Te invito a hacer de esta vuelta una oportunidad para reconectar contigo:

  • Párate antes de arrancar. Date permiso para sentir. ¿Qué te dejó el verano? ¿Qué aprendiste de ti en esos días de desconexión? La pausa es el primer acto de autocuidado.

  • Cuestiona tus "deberías". Muchas mujeres viven bajo una lista interminable de obligaciones autoimpuestas. ¿Cuántos de esos "deberías" son realmente tuyos?

  • Redefine tus prioridades. No todo lo urgente es importante. Decide dónde quieres poner tu energía y qué puedes soltar.

  • Pon límites sin culpa. Sostener a otros no debería significar abandonarte a ti misma. Decir "no" es una forma poderosa de decirte "sí".



¿Y si esta vez lo haces diferente?

Si sientes que esta vuelta te está pesando más de lo que debería, es el momento de buscar algo distinto. Como psicóloga, acompaño a mujeres que han aprendido a sostener demasiado, a callar sus necesidades y a funcionar sin parar.

Quiero que sepas que no tienes que cargar sola con todo. Te ofrezco un espacio seguro para que juntas, puedas soltar esa mochila, explorar lo que te ocurre y empezar a construir una forma más amable de estar contigo misma. No se trata de cambiarlo todo de golpe, sino de empezar a escucharte de verdad.

Porque reinventar la vuelta no es un lujo, es una necesidad. Y tú mereces sostenerte con la misma fuerza con la que sostienes a los demás.

Estoy aquí para acompañarte, puedes escribirme a egrau@cop.es o contactar conmigo a través de mi perfil de Instagram @egpavia.

domingo, 31 de agosto de 2025

jueves, 28 de agosto de 2025

Pérdida, duelo y resiliencia: qué nos enseñan los incendios sobre la fragilidad y la reconstrucción personal

Las llamas que arrasan nuestros bosques no solo consumen árboles, fauna, infraestructuras y viviendas: dejan a su paso huellas emocionales profundas en las personas y en el ecosistema.

En España, desde este verano, se libra una batalla dolorosa contra una de las peores olas de incendios de las tres últimas décadas. Frente a esta devastación, emerge una oportunidad para aprender sobre el duelo, la fragilidad y la fuerza de reconstruir desde las cenizas.



Un país en llamas, un espejo de nuestras pérdidas

En lo que va de 2025, España ha visto arder más de 400.000 hectáreas, en lo que se perfila como una temporada de incendios sin precedentes ni final claro hasta el día de hoy.

Regiones como Ourense, León, Zamora y Cáceres conforman el tristemente llamado “triángulo del fuego”, donde comunidades enteras han perdido no solo territorio, sino también historia, pertenencia y vida cotidiana.

Localidades como Molezuelas de la Carballeda han vivido el incendio más devastador registrado, con más de 37.000 hectáreas arrasadas, numerosas evacuaciones y fallecimientos de voluntarios. 

En Jarilla (Extremadura), más de 16.000 hectáreas y centenares de personas fueron desalojadas. En Tres Cantos (Madrid), el fuego, impulsado por una tormenta seca, causó daños severos y dejó una víctima mortal.

El humo tóxico, omnipresente, agrava la salud física y también la salud emocional: irritación, ansiedad, aumento del ánimo depresivo y efectos perjudiciales incluso para quienes no pertenecen a grupos de riesgo.



El duelo: cuando lo que arde también está en nuestro corazón

Perder el refugio, a vecinos, los paisajes o la seguridad genera un dolor profundo y legítimo. Este tipo de pérdida es fácilmente visible: un paisaje que cambia, los caminos que se cierran, el humo que abraza y confunde el entorno. 

Pero también hay pérdidas que aunque presentes son invisibles: la paz interior, el sentimiento de control, la confianza en lo doméstico.

En la consulta, todo esto se traduce en la presencia de emociones complejas: temor por el futuro, culpa por “salir indemne”, impotencia por no haber podido “hacer lo suficiente”. El duelo que surge en contextos colectivos como estos, es un duelo compartido y, al mismo tiempo, muy personal.

“Lo que se niega nos somete. Lo que se acepta nos transforma.” — Carl G Jung

Resiliencia: la semilla que brota entre cenizas

Se dice de forma coloquial que la naturaleza es sabia, y ciertamente lo es. Tras la devastación forestal que conlleva el fuego, la tierra de una forma sorprendente, renace: hay brotes verdes que emergen de nuevo donde antes solo parecía que podía haber cenizas. 

De igual manera, es posible que en las personas pueda germinar una fuerza inesperada y transformadora después de que la vida nos ponga a prueba, muchas veces arrasando al igual que las llamas, todo lo que encuentra a su paso. 

Esta resiliencia no significa que tenemos que esforzarnos por estar siempre fuertes, ni mucho menos, significa que debemos permitirnos caer, sentir, compartir y, lentamente, tomar consciencia cada cual de sus tiempos y desde ahí, reconstruirnos.

Algunas claves que pueden acompañarte en este camino:

  • Nombrar y honrar la pérdida: como por ejemplo, los testimonios de las personas evacuadas que han tenido que huir “con lo puesto”.

  • Crear pequeños rituales: encender una vela por lo que ya no está, escribir una carta a aquello que se fue, cualquier ritual que te ayude a despedirte.

  • Buscar y aceptar ayuda: así como se han movilizado las brigadas, UME, fuerzas de seguridad, o se ha aceptado la ayuda europea, se debe siempre poder pedir ayuda y aprender a aceptarla cuando tenemos la necesidad de ello.

  • Cultivar autocompasión: tratarnos con ternura, reconociendo que el dolor es humano y que no hay una “manera correcta” de vivirlo. Hay tantas formas de recorrer ese camino, como personas habitan la tierra. No digas a nadie como debe sentir.

  • Recobrar sentido desde lo creativo y colectivo: pintar, escribir, hacer deporte, dar largos paseos, participar de eventos de la comunidad... hacer aquello que nos hace sentir que formamos parte de algo más grande que nosotras mismas, es reconfortante y proporciona a nuestra vida un sentido de transcendencia..

“En medio del invierno aprendí al fin que había en mí un verano invencible.” — Albert Camus


 

Ecos ecológicos, ecos internos

La destrucción de ecosistemas como los Picos de Europa o Las Médulas (UNESCO) resuena en nosotras como recuerdos de aquello que perdimos, y nos presenta una realidad, lo vulnerables que somos, y lo efímero de tantas cosas por las que tanta energía empleamos.

No existe un consenso total (al menos, no un consenso apolítico y desinteresado) entre los expertos sobre las causas de estos incendios, desde los que creen que no son accidentes del destino, sino resultado del cambio climático,  la sequía prolongada; hasta los que piensa que las causas son el abandono rural y la falta de gestión forestal. Seguramente, habrá algo de razón en todos ellos, ya que pensar que esta tragedia no es multicasual, es obviamente un error. Ahora, lo que toca es apagar los fuegos y recuperar cuanto antes todo lo perdido. 

Al igual que nuestro país, tú que estas atravesando una situación difícil, que puede que la vida te haya quitado aquello a lo que te aferrabas y donde ponías toda tu vida, que quizás eres una de las personas que lo han perdido todo y que hoy estés pensando que ya nada tiene sentido, te pido que pares y respires hondo.

Todo tiene un fin, todo acaba. también el dolor, también la desesperanza. Escarbaras en las cenizas y veras la tierra fértil, y aunque ahora no lo creas, volverás a ilusionarte, a reír y a ser feliz. No te niegues esa puerta, en el muro en el que estas la necesitas y un día la abrirás.

Cuando estés preparada, estás invitada a reconectar contigo, a nutrir tus raíces emocionales y a visibilizar la sabiduría que nace del dolor. Te lo dice una valenciana, sabemos lo que es el dolor y la desolación por estos lares, y también de lo que es capaz dar la ayuda y ser ayudado.

El poder del acompañamiento profesional

Si reconoces en estas palabras una resonancia con tus propias emociones, permítete buscar ayuda. En consulta, presencial si estas en Valencia o por videoconferencia si estas en otra parte de España, podemos trabajar juntas desde un espacio de seguridad, empatía y fortaleza compartida, para transitar el duelo, volver a vincularte con tu esencia y descubrir en ti semillas de brillo que aún están por germinar.

Me encontraras en:   egrau@cop.es

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lunes, 18 de agosto de 2025

Cómo reinventar tu rutina sin perder tu identidad personal

 

Terminan las vacaciones, todo vuelve a su lugar y aparece una compañera de viaje que nos acompañará durante los meses siguientes y nos ayuda a llevar adelante las tareas de cada día, organizarnos, planificar.....la rutina.

La rutina es una poderosa ayuda que convierte en hábitos los comportamientos que necesitamos para sobrevivir de la mejor forma, cierto. Pero también lo es la afirmación de que en ocasiones puede convertirse en un río que nos arrastra, nos da un cauce seguro y nos lleva de un punto a otro sin que tengamos tiempo de pensar demasiado en el camino. 

Habitualmente, para muchas mujeres (casi todas) esta rutina está definida por un sinfín de tareas: trabajo, hogar, cuidado familiar, logística, y una larguísima lista de responsabilidades y elementos pendientes a los que atender. 

En este ritmo constante, organizado, necesario y tan absorbente, cuando por un momento podemos parar y tomar consciencia, mirar a nuestro alrededor y ver todo el camino recorrido, todo lo que aun se espera de nosotras, en ocasiones nos preguntamos: "¿Dónde quedo yo?".

Si la respuesta a esta pregunta te genera un nudo en el estómago, este artículo es para ti. 

Sabemos que la rutina no tiene por qué ser una cárcel, ni un enemigo a abatir, todo lo contrario, está ahí para organizar un mundo que de otro modo sería realmente caótico. 

Es una cuestión de enfoque, de aprovecharla a nuestro favor y no de asfixiarnos en ella. Puede ser un lienzo en blanco sobre el que pintas tu vida, manteniendo tu identidad personal intacta.

La invisible erosión de la identidad

A menudo, el rol de cuidadora y gestora familiar es asignado a la mujer, bien de forma sutil o simplemente de manera explícita. Esto nos lleva a asumir lo que en psicología social se conoce como la "carga mental": la atención constante, esa planificación invisible, el recordatorio de las citas médicas, los cumpleaños, la lista de la compra, vacunas, acudir a las reuniones del colegio...y tanto por nombrar.



La profunda verdad detrás del "estrés de la rutina"

No se trata solo de mostrar tu capacidad para gestionar de forma eficiente una lista de tareas. Es un estrés constante, una fuerza silenciosa que erosiona gradualmente la identidad. 

Poco a poco, tu "yo" se fusiona con tu rol de madre, profesional, hija o esposa, y tu valor personal empieza a medirse por lo que haces por los demás, no por quién eres por ti misma. La rutina deja de ser tu aliada, de algo que tú eliges como organizar, para convertirse en algo que te consume, te absorbe y te exige más de lo que eres consciente, y poco a poco, desdibuja tu esencia.

Desde un enfoque más profundo, esta pérdida de identidad no es solo una cuestión de tiempo o de tareas. Es un fenómeno psicológico que implica a la autoestima y la autoeficacia. 

Al vivir constantemente en función de las necesidades ajenas, dejamos de atender nuestras propias señales emocionales y necesidades. Nos desconectamos de nuestro "self" genuino para ser lo que se espera de nosotras.

Es al quedamos atrapadas en esta espiral de obligaciones y debo's, cuando corremos el riesgo de desarrollar lo que se conoce como "agotamiento por rol".

No es solo cansancio, es la sensación de sentirte vacía, de que tus anhelos, tus sueños, en una palabra: tu identidad se ha disuelto en una serie de obligaciones. 

Esta desconexión puede manifestarse en que nos visite l¡a ansiedad, irritabilidad, o una tristeza que no sabes por qué se ha instalado dentro de ti. 

Por eso, reinventar tu rutina es más que organizarte; es un acto de rescate de tu propio ser.

Cinco claves para reinventar tu rutina y recuperar tu identidad

La idea no es dar un giro radical a tu vida que haga tambalear todo lo que te rodea, sino buscar la mejor forma de lograr un cambio gradual y consciente. Se trata de pasar de la mentalidad de "maratón" a la de "diseñadora" de tu propia vida. 

Aquí te ofrezco cinco estrategias para lograrlo, pero recuerda que necesitan de tu implicación, no es magia:

1. Haz un inventario de tus sueños, tu deseos, en definitiva de tu esencia  (más allá de tus roles)

Tómate un momento para hacer una pausa y reflexionar. Coge papel y lápiz y responde a estas preguntas (o hazlo en tu mente):

  • ¿Qué me hacía feliz antes de entrar en esta dinámica de vida?

  • ¿Qué es lo me apasione sin que esté relacionado con mis responsabilidades?(justo, eso que te apasionaría hacer si de repente desaparecieran todas tus responsabilidades)

  • Si pudiera tener una hora a la semana solo para mí, ¿Cómo la emplearía?

Identificar tus intereses, talentos y valores personales es el primer paso para recordarte quién eres, y qué te gustaría hacer por tí cuando no estás haciendo nada por los demás.

2. Domina el arte de decir “no” y “sí”

Poner límites es un acto de amor propio y de protección de tu identidad. Aprende a decir "no" a las peticiones que no son tu responsabilidad, no son necesarias y/o que te restan energía y no aportan nada a tu bienestar.

Pero, tan importante como el "no", es el "sí". Di "sí" a las actividades que te gustan, te producen bienestar, te nutren. Aunque sean pequeñas: a una siesta de 15 minutos, a un café tranquilo, a leer un capítulo de tu libro favorito. Di "sí" a tu persona cuando necesita atención y cuidado.

3. Inyecta “dosis de identidad” en tu día a día

No esperes a encontrar momentos especiales como las vacaciones o el fin de semana para conectar contigo misma. Las grandes reinvenciones se construyen con pequeños actos diarios.

¿Te gustaba pintar? No necesitas un estudio; dibuja en un cuaderno 10 minutos

¿Te encanta la música? Ponte tu playlist favorita mientras cocinas. 

Son estas microdosis de tu identidad las que te recuerdan quién eres y mantienen viva tu esencia.

4. Practica la corresponsabilidad real

Si tienes una pareja o familia, es vital que la carga invisible se haga visible. Habla abiertamente sobre la planificación, la organización y el cuidado emocional. 

Explica que tu tiempo libre no es un "capricho", sino una necesidad para tu salud mental y, por tanto, para el bienestar de toda la familia. 

La corresponsabilidad no es "ayudar", es "compartir". Y compartir de verdad implica que la otra persona también se haga responsable de la gestión mental de las tareas.

5. Permítete la imperfección

La búsqueda del perfeccionismo en la rutina es una de las mayores trampas para la identidad. Te exige tanto que no te deja espacio para ser. 

Descubre que una casa no tiene por qué estar siempre impecable, que las comidas pueden ser más sencillas y que no pasa nada si no llegas a todo. Mañana va a salir el sol igualmente.

La vida es caótica por naturaleza; abrazar la imperfección es un acto de liberación.



Un cierre para volver a empezar

Reinventar una rutina que nos ayude a ordenar el día a día sin perder la identidad no es un destino, es un viaje continuo de autoconocimiento y de conciencia. 

Es un recordatorio de que tú eres la autora de tu propia vida y que cada día tienes el deber de poder de elegir quién quieres ser, más allá de lo que tengas que hacer.

A veces, la sobrecarga es tan grande que el camino de regreso a nuestra esencia parece imposible de transitar solas. 

Si te sientes abrumada, si notas que la rutina ha borrado a la mujer que eras, o si simplemente buscas herramientas para gestionar mejor esta transición, no tienes por qué hacerlo sola. Estoy aquí para acompañarte en este proceso. 

Te ofrezco un espacio seguro para que descubras qué te ha llevado a este punto y para que, juntas, diseñemos las estrategias necesarias para que tu rutina vuelva a ser una aliada de tu bienestar. 

Cuidar de ti y de tu identidad no es un lujo, es la base necesaria para que puedas cuidar de los demás de una forma sana y sostenible. Y recuerda: si tú estás bien, todo a tu alrededor estará mejor.

egrau@cop.es

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