miércoles, 5 de febrero de 2014

Manual para cuidadores de dependientes


Este es un enlace en el que se puede descargar un manual desde El Portal de la Dependencia del Ministerio de Sanidad, con buenos y prácticos consejos validos para cuidadores de personas mayores dependientes.


http://www.dependencia.imserso.es/dependencia_01/documentacion/manual/index.htm

sábado, 1 de febrero de 2014

Alimentación saludable

Alimentación es el conjunto de actividades y procesos por los cuales tomamos alimentos del exterior, portadores de energía y sustancias nutritivas necesarias para el mantenimiento de la vida. De todos los elementos contenidos en los alimentos hay unos 40 de los que el ser humano tiene dependencia absoluta y, por eso, se llaman nutrientes esenciales, ya que el organismo no los puede sintetizar.

El ser humano necesita para vivir energía (calorías), agua, y de unos cuarenta a cincuenta nutrientes: de 8 a 10 aminoácidos esenciales obtenidos de las proteínas, ácidos grasos esenciales, carbohidratos, trece vitaminas y dieciocho elementos de la tabla periódica, además del hidrógeno, carbono, nitrógeno y oxígeno, todo ello obtenido de los alimentos.

Los hábitos alimentarios del mundo occidental se caracterizan, por un consumo excesivo de alimentos, superior, en términos generales, a las ingestas recomendadas en cuanto a energía y nutrientes para el conjunto de la población y, por un tipo de dieta rica en proteínas y grasas de origen animal.

La dieta está constituida por el conjunto de sustancias que ingerimos habitualmente y que nos permiten mantener un adecuado estado de salud y una capacidad de trabajo. Una dieta  cuantitativamente es correcta cuando aporta la energía adecuada, permite el mantenimiento o consecución del peso ideal y aporta todas las vitaminas y minerales en cantidades no inferiores a 2/3 de las RDA.

La contribución porcentual de macronutrientes a las calorías totales debe ser:    
-  50- 55 % carbohidratos
- 30-35% grasas. (15-20 % monoinsaturados) Grasas de origen animal (manteca, mantequilla, tocino, embutidos, grasa de la carne…); coco y palmito
- 10-15 % proteínas.


La dieta española responde a estas características, si bien tiene la ventaja frente a otros países europeos, de un mayor consumo de vegetales (legumbres, verduras, ensaladas y frutas), un mayor consumo de pescado y el uso de aceites de origen vegetal para cocinar (con predominio del aceite de oliva).
Según la función que cumplen en el organismo, los alimentos se clasifican en:

● Alimentos plásticos o formadores son aquellos ricos en sustancias imprescindibles para la formación y mantenimiento de nuestra estructura: proteínas y calcio: Grupos 1 y 2. También son ricos en general en hierro, zinc, vitaminas A, D y vitaminas del grupo B.

● Alimentos energéticos son los ricos en sustancias energéticas: Grupos 3, 6 y 7. Cereales y derivados, legumbres, patatas y grasas. Aportan hidratos de carbono (3 y 6) algo de proteínas y lípidos (grupo 7).

● Alimentos reguladores son aquellos ricos en vitaminas y minerales, imprescindibles para que tengan lugar las reacciones químicas del metabolismo: Grupos 4 y 5 = verduras, hortalizas y frutas, ricos en vitaminas C, Betacaroteno y fibra dietética.

No basta con tomar diariamente raciones del mismo alimento de cada grupo sino que hay que variarlos por dos razones:

 1) Los nutrientes característicos de cada grupo varían mucho entre los alimentos del mismo.

2) Las toxinas y contaminantes naturales se distribuyen en todos los grupos. Cuanto más variada sea la alimentación, menor será la posibilidad de que se tomen en cantidades dañinas. 

Diversos estudios sobre la distribución de las calorías a lo largo del día aconsejan que:
  • Un 25% de las calorías se tomen en la primera comida del día, es decir en el desayuno
  • Un 30-40% en la comida del mediodía
  • Un 10-15% en la merienda
  • Un 20-30% en la cena
En un mundo en el que prima la comodidad en la elección de alimentos, hay que intentar que la variedad en la dieta sea el factor esencial de dicha elección. Existe una tendencia natural entre la población joven a no considerar como factor de riesgo para su salud, una alimentación inadecuada; y dicha actitud se va prolongando hasta edades avanzadas en que los hábitos adquiridos se convierten en rutina.

Consumir alimentos fast food de vez en cuando, no es un problema en el conjunto de una dieta variada. El problema radica en la reiteración de su consumo que puede generar hábitos alimentarios inadecuados. Por ejemplo, las hamburguesas, generalmente, se acompañan de una bebida refrescante y un postre dulce, prescindiendo de ensaladas, verduras, legumbres, frutas, etc. necesarias en una dieta equilibrada. 

No existe ningún alimento que deba eliminarse de la dieta, pero hay que evitar que se desarrollen patrones de consumo monótonos ya que interfieren con los hábitos alimentarios saludables.

Estudios sobre el Consumismo

Los problemas relacionados con el consumo no han empezado a preocupar seriamente a la población en general, ni a la comunidad científica en particular, hasta hace relativamente unos pocos  años:

En primer lugar, la atención se centró en las repercusiones ecológicas y medioambientales de los actuales modos de producción y consumo.

Con posterioridad se le ha sumado la preocupación por la influencia que ejercen determinados mensajes publicitarios y hábitos de consumo sobre el comportamiento de las personas.

La incorporación más reciente sin duda, es la toma de conciencia de algunos consumidores sobre aquellos productos que en su obtención o elaboración han estado basados en métodos de producción que no pueden considerarse moralmente dignos, ya sea por las condiciones inhumanas  a las que son sometidos los trabajadores, o cualquier otro tipo de circunstancia degradante y/o abusiva que acompañe la obtención de beneficios mediante su comercialización.

En el año 1994, Javier Garcés Prieto realiza un estudio en colaboración con la Unión de Consumidores para el estudio, prevención y tratamiento de los problemas relacionados con la adicción al consumo, la compra impulsiva y el sobreendeudamiento, las repercusiones psicológicas, sociales.  Fue el primero en España.

En 1998, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha impulsó un programa con el apoyo de la Comisión Europea a través del Instituto Europeo Interregional de Consumo bajo la dirección técnica de Javier Garcés. Participaron diversas entidades regionales de España, Gran Bretaña e Italia.

Los instrumentos de estudio, programas de actuación y de terapia creados a partir de estos trabajos, fueron el  modelo de actuaciones sobre los que se basaron los posteriores estudios realizados en Europa y América.


Actualmente se están realizando ensayos clínicos con medicamentos que puedan tratar la adicción a la compra, siendo posiblemente los antidepresivos los medicamentos más útiles. 

Sociedad de Consumo

La sociedad del tercer milenio es consumista, no en vano es conocida como sociedad de consumo. Nos invade la publicidad en todos los medios de comunicación que nos recuerdan reiteradamente las mejores marcas, nos “premian” con promociones, en definitiva, nos inducen a gastar. En realidad pensamos que consumir es natural, aceptable, mejora la autoestima, estimula la actividad económica.

Además, es fácil encontrar ocasiones para hacer regalos, adquirir artículos para las propias necesidades, invertir en vivienda y transporte, etc. Pero desafortunadamente para algunas personas, la costumbre y el hábito de gastar se convierten en una necesidad patológica.
Compramos cosas innecesarias por diferentes motivos, algunas veces buscando la propia autoafirmación mediante la mejora de la imagen, la comodidad, el capricho personal o por una afición al coleccionismo. En otras ocasiones, compramos al dictado de lo que marque la moda o cedemos a la presión de la rivalidad para no ser menos que los otros. En este ambiente, una de las consecuencias esperables es que un porcentaje de la población desarrolle una adicción a la compra.

Según el Informe Europeo sobre Adicción al Consumo: una tercera parte de los ciudadanos de la U.E, los españoles entre ellos, tienen serios problemas de autocontrol a la hora de realizar sus compras. El 33 % de los españoles tiene un alto nivel de tendencia al consumo irreflexivo o innecesario. Entre un 1 y un 4 %  de ellos podría ser considerado como “consumidor patológico”, y necesitaría algún tipo de tratamiento o ayuda psicológica. Si bien, cuesta mucho que estas personas sean conscientes de que tienen un problema, de hecho, cuando acuden a tratamiento lo hacen impulsados por la familia.

Estos compradores compulsivos son capaces de dilapidar más de lo que tienen y poner en peligro su trabajo y familia para satisfacer su ansía de comprar sin parar. La excitación experimentada es comparable a otras situaciones como la del juego, la droga etc. Y el motivo de ello es que los procesos psicológicos que están a la base de estas conductas son los mismos que en los demás tipos de adicciones.

Un amplio número de problemas psicológicos, familiares o sociales  se relacionan con el consumo y el gasto. Estudios recientes indican que el número de casos patológicos está en ascenso.

Preocupa muy especialmente la falta de una adecuada respuesta educativa al respecto, que dirigida a niños y jóvenes, les informe y proteja como los consumidores que ahora son, y les prepare como los futuros consumidores adultos que serán mañana. Esto es grave, más si se tiene en cuenta que los jóvenes son los más vulnerables a la publicidad.

La edad de inicio del problema, se sitúa en los 18 años y se acentúa unos pocos años después, cuando entran a formar parte del mundo laboral. Pero es en las décadas entre los 30 y 40 años donde se sitúa un mayor número de adictos. En promedio, tardan una media de 12 años en tomar consciencia del problema. 

viernes, 24 de enero de 2014

TALLER: SOBREVIVIR AL CONSUMISMO. APRENDER A COMPRAR


Objetivos:
1.- Conocer los diferentes estímulos que incitan a la compra
2.- Dar a conocer los diferentes tipos de conductas de compra
3.- Favorecer el autoconocimiento de nuestra faceta como consumidores.
4.- Establecer criterios sobre conductas problema y dar a conocer posibles soluciones.

Contenidos:
  1. Introducción
  2. ¿Un problema nuevo?
  3. Los estímulos de compra
  4. Compra por impulso o Compra impulsiva
  5. Compra compulsiva
    1. Características de la compra compulsiva
    2. Factores que contribuyen al inicio y mantenimiento de la compra compulsiva
    3. El proceso
  6. Tipos de consumidores
  7. Características personales y adicción al consumo
    1. Depresión
    2. Ansiedad
    3. Impulsividad
    4. Autoestima
    5. Materialismo
    6. Actitud hacia el dinero
  8. Problemas con el consumo según el sexo
  9. Relación entre edad, clase social y adicción al consumo
  10. Síndrome de la moda
  11. Señales de aviso
  12. Algunas alternativas terapéuticas
    1. Terapia Individual
    2. Terapia de Grupo

Metodología:
Exposición de contenidos teóricos.
Participación activa de los asistentes.

Ponente:
Encarna Grau.
Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia. Psicóloga General Sanitaria certificada por el Colegio de Psicólogos de Valencia.  Master en Ciencias del Matrimonio y la Familia por la Universidad Lateralense de Roma. Especialista Universitaria en Juego Patológico y otras Adicciones Comportamentales por la Universidad de Valencia. Capacitación Pedagógica de especialidad Psicopedagogía. Fundadora y Directora del Programa FemArt lúdico-formativo para niños procedentes de familias en riesgo de exclusión social de Cáritas de Cullera. Psicóloga de Cáritas Cullera.


Dirigido a:

Público en general, especialmente a aquellas personas que están interesadas en este tipo de problemática.

Duración: dos horas

Fechas y Horarios

Jueves día 30 de Enero 


Clinica Gabriel.Av.del Sur,9.Mislata.



Av del Sur, 9, Mislata, Valencia
Antes del 28 de Enero, 15€
Despues del 28 de Enero 20€
Descuento del 50% para desempleados ( con acreditación)

martes, 5 de noviembre de 2013

Factores que contribuyen al inicio y mantenimiento de la compra compulsiva

   

1.               Insatisfacciones vitales, frustraciones y otros problemas psicológicos que se proyectan a través del consumo y de la adquisición de cosas nuevas. En algunas ocasiones compramos por aburrimiento. Comprar resulta gratificante, y eso basta, es un placer porque da respuesta cumplida a los deseos de la gente.

2.               La influencia de la publicidad. Los deseos pueden ser conocidos o desconocidos por la persona que los tiene. El buen marketing se encarga de desvelarlos y de encauzar al que los tiene hacía la manera de satisfacerlos. El consumidor “aprende” que comprar determinados productos le va a ayudar a escapar de cualquier estado negativo en el que se encuentre, por ejemplo:
    1. superar el estrés
    2. reducir la tensión interna
    3. subir el estado de animo
    4. aliviar la depresión
    5. superar problemas personales

3.               Deseo de prestigio social y el afán por destacar ante las demás personas mediante la adquisición y posesión de bienes materiales. Tener cosas materiales se usa como una prueba de que uno es exitoso. No importa si otras personas tienen mayores ingresos, lo que importa es tener lo que otros tienen o más de lo que otros poseen

4.               Vivir en el pasado. Puede darse el caso de que una persona que tuvo un estilo de vida de altos gastos, ahora vea como sus recursos financieros han mermado considerablemente, pero, acomodada a su estilo de vida de altos gastos, sigue consumiendo como antes sin adaptarse a la realidad financiera del presente. O bien, el caso contrarío, la persona que en el pasado vivió un periodo de escasez o pobreza y una vez superado gasta desenfrenadamente tratando de recuperar lo que deseaba poseer pero no podía alcanzar.


5.               Facilidad de crédito. Usan las tarjetas de crédito para financiar un estilo de vida que no se puede sostener con los ingresos percibidos. Las ofertas de tarjetas de crédito y los pagos mínimos son usadas para justificar gastos continuos por encima de las posibilidades económicas. Según el Banco de  España el número de tarjetas bancarias paso de 18 millones en el año 1988 a 80 millones en el 2008.

6.               Otras veces compramos por necesidad. La necesidad es un objetivo vital, lo cual significa que es compleja. Y lo es porque encierra objetivos, deseos, creencias y decisiones. Los expertos en publicidad y marketing lo saben y lo manipulan, y la predominancia de los valores materialistas en la sociedad actual son un caldo de cultivo especialmente bueno para el desarrollo de este tipo de trastorno.

7.               Otros factores: autoservicio, el pago diferido, el encontrarse a otros compradores con carros repletos, tarjetas de fidelización, dependientes amables, etc. influyen sobre todo en aquellos casos donde hay una falta de presupuesto. Si uno no lleva la contabilidad de sus ingresos y gastos, gastará sin control y sin darse cuenta de que cada día está cayendo más en deudas.

Los problemas de comportamiento relacionados con el consumo son situaciones en las que todas las personas podemos encontrarnos en alguna medida: poco, mucho o muchísimo.

Algunos de estos comportamientos  pueden ser manifestaciones de enfermedades o problemas psicológicos.

ALTERACIONES DE LA CONDUCTA ALIMENTARÍA



En nuestra sociedad se produce una enorme tensión causada por tres tipos de mensajes contradictorios, en relación con la estructura corporal: Mensaje médico, mensajes estéticos y mensajes gastronómicos. La abundancia de alimentos, algunos muy atractivos, junto con el “mandato” social de tener que ser delgado, para ser aceptada, crea situaciones internas muy conflictivas que conducen a personas predispuestas (la adolescencia es un periodo crítico) a desarrollar un trastorno del comportamiento alimentario.
Los trastornos de la conducta alimentaría (TCA) consisten en comportamientos anormales relativos a la alimentación, así como actitudes, emociones y sentimientos negativos hacia el tamaño y la forma del cuerpo. Afectan diferentes aspectos de la vida de los pacientes. Aparentemente, las relaciones sociales y familiares, junto al estado de ánimo, son los aspectos más perturbados, además de la salud física, la alimentación, los estudios y la vida laboral.

Las alteraciones en el estado de ánimo, los cambios de humor, la pérdida de la alegría y las ilusiones constituyen otros de los aspectos dañados en las personas que padecen TCA[1] . De esta manera, se observa que sus consecuencias no se reducen sólo a lo relacionado con la salud física y la alimentación, sino que se generaliza a diversos aspectos emocionales y sociales.

Aunque no existe una causa clara de los TCA, se señala la importancia de la alteración de la imagen corporal como el factor que determina el inicio y mantenimiento de dicho trastorno[2]. Las personas que padecen TCA perciben el propio cuerpo de forma no coincidente con sus características reales,

Las conductas alimentarias de riesgo (CAR) incluyen dietas restrictivas (desde evitar alguno de los alimentos principales del día, hasta consumir solamente 500 calorías al día), atracones, conducta alimentaria compulsiva, hábitos alimentarios inadecuados y ayunos.

A menudo se autoimponen reglas dietéticas extremas imposibles de cumplir, particularmente en los periodos de estrés. La desviación de estas reglas es percibida como una evidencia de debilidad.  El resultado es el abandono del autocontrol, se come por el placer de consumir comidas prohibidas que nos gustan, la distracción de los problemas y la atenuación temporal de la depresión y la ansiedad. Se desinhibe por completo la forma de comer.

Posteriormente se experimenta una sensación de fracaso, la autoestima disminuye y el nivel de estrés aumenta. El riesgo de convertir la dieta en una situación crónica  y desarrollar posteriormente trastornos de la conducta alimentaría, como la bulimia  nervosa es muy alto.



[1] Etxeberria y cols., 2002
[2] Carretero y cols., 2009; Sepúlveda, Botella y León, 2001

jueves, 24 de octubre de 2013

LA CRÍTICA PATOLÓGICA


Cuando hablamos de crítica patológica, nos referimos a esa voz interior que nos ataca y nos juzga. Todo el mundo la tiene, pero las personas con una baja autoestima la sufren con mayor frecuencia y agresividad que el resto.

Tiene su origen en nuestras primeras experiencias de socialización, cuando aprendemos de nuestros padres lo que se espera de nosotros y lo que no. El niño intuye de algún modo que su supervivencia depende de sus padres, y que el rechazo de estos puede tener consecuencias fatales para él. Por ello, cuando es regañado o castigado, siente una especial angustia. El episodio quedará guardado en su mente como un residuo emocional de tipo restrictivo. Es pues imposible crecer sin un cierto grado de desgaste, pues las situaciones de castigo son inevitables en el proceso de aprendizaje. Pero sí deberíamos poder suavizar estos efectos de la crianza una vez conocidas sus consecuencias.

Hay una serie de factores en la crianza muy importantes para lograrlo y que los padres deberían aprender a evitar:

1. Confundir cuestiones de gustos, necesidades personales, de seguridad o el buen juicio, con imperativos morales. Determinadas expresiones transmiten mensajes morales que traspasan las situaciones en las que se reciben. Lo que queda en el niño cuando la situación se olvida, es la sensación de maldad.

Ej: un niño que oye que es perezoso olvidara la situación por la que recibió dicha etiqueta, pero no el juicio moral que encierra.

2. No distinguir entre conducta e identidad. El niño no podrá aprender la diferencia entre lo que es y lo que hace. Cuando crezca, su voz crítica atacara tanto lo uno como lo otro. Cuando los padres han sido capaces de diferenciarlas, sus hijos adultos tendrán ataques de su voz crítica mucho más suaves y benignos.

3. La frecuencia de los mensajes negativos recibidos de los padres tiene un impacto negativo sobre los primeros sentimientos de valía. Una regañina no deja una fuerte huella, es la repetición continua lo que hace que se acabe creyendo aquello que se dice.

4. La inconsistencia de las prohibiciones. Al principio, causa confusión pero como necesitamos explicaciones lógicas, con el tiempo el niño deducirá que el problema no es lo que hace, si no él mismo quien es malo.

5. La vinculación de forma reiterada entre los gestos prohibitivos y la cólera o rechazo paternos. Una crítica acompañada por una dosis de ira o rechazo transmiten el mensaje: “el rechazo esta causado por tu maldad” y queda fuertemente impreso en la mente del niño.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Nuevo Taller: Aprendiendo a quererte. El problema de la autoestima.

Clinica Gabriel.Av.del Sur, 9-15.
Mislata.Valencia.

Viernes 18 de Octubre a las 18:00 horas


Charla GRATUITA impartida por Encarna Grau.Psicologa. 

"El problema de la autoestima está en la capacidad humana de juicio.Juzgarse y rechazarse a uno mismo produce un enorme dolor.Para intentar agravar de algún modo ese malestar,tendemos a replegarnos,asumir menos riesgos,relacionarnos menos y con peor calidad en nuestras interacciones.
Levantamos barreras defensivas,para algunos será la ira,otros el perfeccionismo,las fanfarronadas,las drogas...

LA FORMA EN QUE UNO SE PERCIBE A SI MISMO PUEDE CAMBIAR.


Liberando emociones reprimidas

  Cuando el hambre no está en el cuerpo, sino en lo que sientes Hay algo que probablemente ya sospechas, pero nadie te ha explicado con cl...