Psicóloga especializada en ayudar a mujeres a romper patrones emocionales que las llevan a sabotearse en su vida, su cuerpo y sus relaciones.
sábado, 15 de marzo de 2014
miércoles, 5 de febrero de 2014
Manual para cuidadores de dependientes
Este es un enlace en el que se puede descargar un manual desde El Portal de la Dependencia del Ministerio de Sanidad, con buenos y prácticos consejos validos para cuidadores de personas mayores dependientes.
http://www.dependencia.imserso.es/dependencia_01/documentacion/manual/index.htm
sábado, 1 de febrero de 2014
Alimentación saludable
Alimentación es
el conjunto de actividades y procesos por los cuales tomamos alimentos del
exterior, portadores de energía y sustancias nutritivas necesarias para el
mantenimiento de la vida. De todos los elementos contenidos en los alimentos
hay unos 40 de los que el ser humano tiene dependencia absoluta y, por eso, se
llaman nutrientes esenciales, ya que el organismo no los puede
sintetizar.
El ser humano
necesita para vivir energía (calorías), agua, y de unos cuarenta a cincuenta
nutrientes: de 8 a 10 aminoácidos esenciales obtenidos de las proteínas, ácidos
grasos esenciales, carbohidratos, trece vitaminas y dieciocho elementos de la
tabla periódica, además del hidrógeno, carbono, nitrógeno y oxígeno, todo ello
obtenido de los alimentos.
Los hábitos
alimentarios del mundo occidental se caracterizan, por un consumo excesivo de
alimentos, superior, en términos generales, a las ingestas recomendadas en
cuanto a energía y nutrientes para el conjunto de la población y, por un tipo de
dieta rica en proteínas y grasas de origen animal.
La dieta está constituida por el conjunto de sustancias que ingerimos
habitualmente y que nos permiten mantener un adecuado estado de salud y una
capacidad de trabajo. Una dieta cuantitativamente es correcta cuando aporta
la energía adecuada, permite el mantenimiento o consecución del peso ideal y
aporta todas las vitaminas y minerales en cantidades no inferiores a 2/3 de las
RDA.
La contribución porcentual de macronutrientes a las calorías totales
debe ser:
- 50- 55 % carbohidratos
- 30-35% grasas. (15-20 % monoinsaturados) Grasas de origen animal
(manteca, mantequilla, tocino, embutidos, grasa de la carne…); coco y palmito
- 10-15 % proteínas.
La dieta
española responde a estas características, si bien tiene la ventaja frente a otros
países europeos, de un mayor consumo de vegetales (legumbres, verduras, ensaladas
y frutas), un mayor consumo de pescado y el uso de aceites de origen vegetal
para cocinar (con predominio del aceite de oliva).
Según la función que cumplen en el organismo, los alimentos se clasifican
en:
● Alimentos
plásticos o formadores son aquellos ricos en sustancias imprescindibles para la
formación y mantenimiento de nuestra
estructura: proteínas y calcio: Grupos 1 y 2. También son ricos en general en
hierro, zinc, vitaminas A, D y vitaminas del grupo B.
● Alimentos
energéticos son los ricos en sustancias
energéticas: Grupos 3, 6 y 7. Cereales y derivados, legumbres, patatas y
grasas. Aportan hidratos de carbono (3 y 6) algo de proteínas y lípidos (grupo
7).
● Alimentos
reguladores son aquellos ricos en vitaminas
y minerales, imprescindibles para que tengan lugar las reacciones químicas
del metabolismo: Grupos 4 y 5 = verduras, hortalizas y frutas, ricos en
vitaminas C, Betacaroteno y fibra dietética.
No basta con
tomar diariamente raciones del mismo alimento de cada grupo sino que hay que
variarlos por dos razones:
1) Los nutrientes característicos de
cada grupo varían mucho entre los alimentos del mismo.
2) Las toxinas y contaminantes naturales
se distribuyen en todos los grupos. Cuanto más variada sea la alimentación,
menor será la posibilidad de que se tomen en cantidades dañinas.
Diversos estudios sobre
la distribución de las calorías a lo largo del día aconsejan que:
- Un 25% de las calorías se tomen en
la primera comida del día, es decir en el desayuno
- Un 30-40% en la comida del mediodía
- Un 10-15% en la merienda
- Un 20-30% en la cena
En un mundo en el que
prima la comodidad en la elección de alimentos, hay que intentar que la
variedad en la dieta sea el factor esencial de dicha elección. Existe una
tendencia natural entre la población joven a no considerar como factor de riesgo
para su salud, una alimentación inadecuada; y dicha actitud se va prolongando
hasta edades avanzadas en que los hábitos adquiridos se convierten en rutina.
Consumir alimentos fast
food de vez en cuando, no es un problema en el conjunto de una dieta variada.
El problema radica en la reiteración de su consumo que puede generar hábitos
alimentarios inadecuados. Por ejemplo, las hamburguesas, generalmente, se
acompañan de una bebida refrescante y un postre dulce, prescindiendo de
ensaladas, verduras, legumbres, frutas, etc. necesarias en una dieta equilibrada.
No existe ningún alimento que deba eliminarse de la dieta, pero hay que evitar
que se desarrollen patrones de consumo monótonos ya que interfieren con los
hábitos alimentarios saludables.
Estudios sobre el Consumismo
Los problemas relacionados con el consumo no han empezado a preocupar
seriamente a la población en general, ni a la comunidad científica en
particular, hasta hace relativamente unos pocos años:
En primer lugar, la atención se centró en las repercusiones ecológicas y
medioambientales de los actuales modos de producción y consumo.
Con posterioridad se le ha sumado la preocupación por la influencia que
ejercen determinados mensajes publicitarios y hábitos de consumo sobre el comportamiento
de las personas.
La incorporación más reciente sin duda, es la toma de conciencia de
algunos consumidores sobre aquellos productos que en su obtención o elaboración
han estado basados en métodos de producción que no pueden considerarse moralmente
dignos, ya sea por las condiciones inhumanas
a las que son sometidos los trabajadores, o cualquier otro tipo de
circunstancia degradante y/o abusiva que acompañe la obtención de beneficios
mediante su comercialización.
En el año 1994, Javier Garcés Prieto realiza un estudio en colaboración
con la Unión de
Consumidores para el estudio, prevención y tratamiento de los problemas
relacionados con la adicción al consumo, la compra impulsiva y el
sobreendeudamiento, las repercusiones psicológicas, sociales. Fue el
primero en España.
En 1998, la Junta
de Comunidades de Castilla-La Mancha impulsó un programa con el apoyo de la Comisión Europea
a través del Instituto Europeo Interregional de Consumo bajo la dirección
técnica de Javier Garcés. Participaron diversas entidades regionales de España,
Gran Bretaña e Italia.
Los instrumentos de estudio, programas de actuación y de terapia creados
a partir de estos trabajos, fueron el modelo de actuaciones sobre los que se basaron
los posteriores estudios realizados en Europa y América.
Actualmente se están realizando ensayos clínicos con medicamentos que
puedan tratar la adicción a la compra, siendo posiblemente los antidepresivos
los medicamentos más útiles.
Sociedad de Consumo
La sociedad del tercer milenio es
consumista, no en vano es conocida como sociedad de consumo. Nos invade la
publicidad en todos los medios de comunicación que nos recuerdan reiteradamente
las mejores marcas, nos “premian” con promociones, en definitiva, nos inducen a
gastar. En realidad pensamos que consumir es natural, aceptable, mejora la
autoestima, estimula la actividad económica.
Además, es fácil encontrar
ocasiones para hacer regalos, adquirir artículos para las propias necesidades,
invertir en vivienda y transporte, etc. Pero desafortunadamente para algunas
personas, la costumbre y el hábito de gastar se convierten en una necesidad
patológica.
Compramos cosas innecesarias por
diferentes motivos, algunas veces buscando la propia autoafirmación mediante la
mejora de la imagen, la comodidad, el capricho personal o por una afición al
coleccionismo. En otras ocasiones, compramos al dictado de lo que marque la
moda o cedemos a la presión de la rivalidad para no ser menos que los otros. En
este ambiente, una de las consecuencias esperables es que un porcentaje de la
población desarrolle una adicción a la compra.
Según el Informe Europeo sobre
Adicción al Consumo: una tercera parte de los ciudadanos de la U.E , los españoles entre
ellos, tienen serios problemas de autocontrol a la hora de realizar sus
compras. El 33 % de los españoles tiene
un alto nivel de tendencia al consumo irreflexivo o innecesario. Entre un 1 y
un 4 % de ellos podría ser considerado
como “consumidor patológico”, y necesitaría algún tipo de tratamiento o ayuda
psicológica. Si bien, cuesta mucho que estas personas sean conscientes
de que tienen un problema, de hecho, cuando acuden a tratamiento lo hacen
impulsados por la familia.
Estos compradores compulsivos son
capaces de dilapidar más de lo que tienen y poner en peligro su trabajo y
familia para satisfacer su ansía de comprar sin parar. La excitación
experimentada es comparable a otras situaciones como la del juego, la droga
etc. Y el motivo de ello es que los procesos psicológicos que están a la base
de estas conductas son los mismos que en los demás tipos de adicciones.
Un amplio número de problemas psicológicos,
familiares o sociales se relacionan con
el consumo y el gasto. Estudios
recientes indican que el número de casos patológicos está en ascenso.
Preocupa
muy especialmente la falta de una adecuada respuesta educativa al respecto, que
dirigida a niños y jóvenes, les informe y proteja como los consumidores que
ahora son, y les prepare como los futuros consumidores adultos que serán
mañana. Esto es grave, más si se tiene en cuenta que los jóvenes son los más
vulnerables a la publicidad.
viernes, 24 de enero de 2014
TALLER: SOBREVIVIR AL CONSUMISMO. APRENDER A COMPRAR
Objetivos:
|
1.-
Conocer los diferentes estímulos que incitan a la compra
2.-
Dar a conocer los diferentes tipos de conductas de compra
3.-
Favorecer el autoconocimiento de nuestra faceta como consumidores.
4.- Establecer criterios sobre conductas problema y dar a conocer posibles soluciones.
4.- Establecer criterios sobre conductas problema y dar a conocer posibles soluciones.
Contenidos:
- Introducción
- ¿Un
problema nuevo?
- Los
estímulos de compra
- Compra por
impulso o Compra impulsiva
- Compra
compulsiva
- Características
de la compra compulsiva
- Factores
que contribuyen al inicio y mantenimiento de la compra compulsiva
- El
proceso
- Tipos de
consumidores
- Características
personales y adicción al consumo
- Depresión
- Ansiedad
- Impulsividad
- Autoestima
- Materialismo
- Actitud
hacia el dinero
- Problemas
con el consumo según el sexo
- Relación
entre edad, clase social y adicción al consumo
- Síndrome
de la moda
- Señales de
aviso
- Algunas
alternativas terapéuticas
- Terapia
Individual
- Terapia
de Grupo
Metodología:
|
Exposición
de contenidos teóricos.
Participación activa de los asistentes.
Participación activa de los asistentes.
Ponente:
Encarna Grau.
Licenciada en Psicología por la Universidad de
Valencia. Psicóloga General Sanitaria certificada por el Colegio de Psicólogos
de Valencia. Master en Ciencias del
Matrimonio y la Familia por la Universidad Lateralense de Roma. Especialista
Universitaria en Juego Patológico y otras Adicciones Comportamentales por la
Universidad de Valencia. Capacitación Pedagógica de especialidad
Psicopedagogía. Fundadora y Directora del Programa FemArt lúdico-formativo para
niños procedentes de familias en riesgo de exclusión social de Cáritas de
Cullera. Psicóloga de Cáritas Cullera.
Dirigido a:
Público en general, especialmente a aquellas
personas que están interesadas en este tipo de problemática.
Duración: dos
horas
Fechas y
Horarios
Clinica Gabriel.Av.del Sur,9.Mislata.
Antes del 28 de Enero, 15€
Despues del 28 de Enero 20€
Descuento del 50% para desempleados ( con acreditación)
martes, 5 de noviembre de 2013
Factores que contribuyen al inicio y mantenimiento de la compra compulsiva
1.
Insatisfacciones vitales, frustraciones y
otros problemas psicológicos
que se proyectan a través del consumo y de la adquisición de cosas nuevas. En
algunas ocasiones compramos por aburrimiento. Comprar resulta gratificante, y
eso basta, es un placer porque da respuesta cumplida a los deseos de la gente.
2.
La
influencia de la publicidad. Los deseos pueden ser conocidos o desconocidos por la persona que los
tiene. El buen marketing se encarga de desvelarlos y de encauzar al que los tiene
hacía la manera de satisfacerlos. El consumidor “aprende” que comprar
determinados productos le va a ayudar a escapar de cualquier estado negativo en
el que se encuentre, por ejemplo:
- superar el estrés
- reducir la tensión interna
- subir el estado de animo
- aliviar la depresión
- superar problemas personales
3.
Deseo de prestigio social y el afán por
destacar ante las demás
personas mediante la adquisición y posesión de bienes materiales. Tener cosas
materiales se usa como una prueba de que uno es exitoso. No importa si otras personas tienen mayores
ingresos, lo que importa es tener lo que otros tienen o más de lo que otros
poseen
4.
Vivir en el pasado. Puede darse el caso de que una persona que
tuvo un estilo de vida de altos gastos, ahora vea como sus recursos financieros han
mermado considerablemente, pero, acomodada a su estilo de vida de altos gastos,
sigue consumiendo como antes sin adaptarse a la realidad financiera del
presente. O bien, el caso contrarío, la persona que en el pasado vivió un periodo
de escasez o pobreza y una vez superado gasta desenfrenadamente tratando de
recuperar lo que deseaba poseer pero no podía alcanzar.
5.
Facilidad de crédito. Usan las tarjetas de crédito para financiar
un estilo de vida que no se puede sostener con los ingresos percibidos. Las
ofertas de tarjetas de crédito y los pagos mínimos son usadas para justificar
gastos continuos por encima de las posibilidades económicas. Según el Banco
de España el número de tarjetas
bancarias paso de 18 millones en el año 1988 a 80 millones en el 2008.
6.
Otras veces compramos por necesidad. La necesidad es un objetivo vital, lo cual
significa que es compleja. Y lo es porque encierra objetivos, deseos, creencias
y decisiones. Los expertos en publicidad y marketing lo saben y lo manipulan, y
la predominancia de los valores materialistas en la sociedad actual son un
caldo de cultivo especialmente bueno para el desarrollo de este tipo de
trastorno.
7.
Otros factores: autoservicio, el pago diferido, el
encontrarse a otros compradores con carros repletos, tarjetas de fidelización, dependientes
amables, etc. influyen sobre todo en aquellos casos donde hay una falta de
presupuesto. Si uno no lleva la contabilidad de sus ingresos y gastos, gastará
sin control y sin darse cuenta de que cada día está cayendo más en deudas.
Los problemas de
comportamiento relacionados con el consumo son situaciones en las que todas las
personas podemos encontrarnos en alguna medida: poco, mucho o muchísimo.
ALTERACIONES DE LA CONDUCTA ALIMENTARÍA
En nuestra sociedad se
produce una enorme tensión causada por tres tipos de mensajes contradictorios,
en relación con la estructura corporal: Mensaje médico, mensajes estéticos y mensajes
gastronómicos. La abundancia de alimentos, algunos muy atractivos, junto con el
“mandato” social de tener que ser delgado, para ser aceptada, crea situaciones
internas muy conflictivas que conducen a personas predispuestas (la
adolescencia es un periodo crítico) a desarrollar un trastorno del comportamiento
alimentario.
Los trastornos de la
conducta alimentaría (TCA) consisten en comportamientos anormales relativos a
la alimentación, así como actitudes, emociones y sentimientos negativos hacia
el tamaño y la forma del cuerpo. Afectan diferentes aspectos de la vida de los
pacientes. Aparentemente, las relaciones sociales y familiares, junto al estado
de ánimo, son los aspectos más perturbados, además de la salud física, la
alimentación, los estudios y la vida laboral.
Las alteraciones en
el estado de ánimo, los cambios de humor, la pérdida de la alegría y las
ilusiones constituyen otros de los aspectos dañados en las personas que padecen
TCA[1]
. De esta manera, se observa que sus consecuencias no se reducen sólo a lo
relacionado con la salud física y la alimentación, sino que se generaliza a
diversos aspectos emocionales y sociales.
Aunque no existe una causa
clara de los TCA, se señala la importancia de la alteración de la imagen
corporal como el factor que determina el inicio y mantenimiento de dicho trastorno[2].
Las personas que padecen TCA perciben el propio cuerpo de forma no coincidente
con sus características reales,
Las conductas
alimentarias de riesgo (CAR) incluyen dietas restrictivas (desde evitar alguno
de los alimentos principales del día, hasta consumir solamente 500 calorías al
día), atracones, conducta alimentaria compulsiva, hábitos alimentarios
inadecuados y ayunos.
A menudo se
autoimponen reglas dietéticas extremas imposibles de cumplir, particularmente
en los periodos de estrés. La desviación de estas reglas es percibida como una
evidencia de debilidad. El resultado es
el abandono del autocontrol, se come por el placer de consumir comidas
prohibidas que nos gustan, la distracción de los problemas y la atenuación
temporal de la depresión y la ansiedad. Se desinhibe por completo la forma de
comer.
Posteriormente se experimenta
una sensación de fracaso, la autoestima disminuye y el nivel de estrés aumenta.
El riesgo de convertir la dieta en una situación crónica y desarrollar posteriormente trastornos de la
conducta alimentaría, como la bulimia
nervosa es muy alto.
jueves, 24 de octubre de 2013
LA CRÍTICA PATOLÓGICA
Cuando hablamos de crítica patológica, nos referimos a esa voz interior que nos ataca y nos juzga. Todo el mundo la tiene, pero las personas con una baja autoestima la sufren con mayor frecuencia y agresividad que el resto.
Tiene su origen en nuestras primeras experiencias de socialización, cuando aprendemos de nuestros padres lo que se espera de nosotros y lo que no. El niño intuye de algún modo que su supervivencia depende de sus padres, y que el rechazo de estos puede tener consecuencias fatales para él. Por ello, cuando es regañado o castigado, siente una especial angustia. El episodio quedará guardado en su mente como un residuo emocional de tipo restrictivo. Es pues imposible crecer sin un cierto grado de desgaste, pues las situaciones de castigo son inevitables en el proceso de aprendizaje. Pero sí deberíamos poder suavizar estos efectos de la crianza una vez conocidas sus consecuencias.
Hay una serie de factores en la crianza muy importantes para lograrlo y que los padres deberían aprender a evitar:
1. Confundir cuestiones de gustos, necesidades personales, de seguridad o el buen juicio, con imperativos morales. Determinadas expresiones transmiten mensajes morales que traspasan las situaciones en las que se reciben. Lo que queda en el niño cuando la situación se olvida, es la sensación de maldad.
Ej: un niño que oye que es perezoso olvidara la situación por la que recibió dicha etiqueta, pero no el juicio moral que encierra.
2. No distinguir entre conducta e identidad. El niño no podrá aprender la diferencia entre lo que es y lo que hace. Cuando crezca, su voz crítica atacara tanto lo uno como lo otro. Cuando los padres han sido capaces de diferenciarlas, sus hijos adultos tendrán ataques de su voz crítica mucho más suaves y benignos.
3. La frecuencia de los mensajes negativos recibidos de los padres tiene un impacto negativo sobre los primeros sentimientos de valía. Una regañina no deja una fuerte huella, es la repetición continua lo que hace que se acabe creyendo aquello que se dice.
4. La inconsistencia de las prohibiciones. Al principio, causa confusión pero como necesitamos explicaciones lógicas, con el tiempo el niño deducirá que el problema no es lo que hace, si no él mismo quien es malo.
5. La vinculación de forma reiterada entre los gestos prohibitivos y la cólera o rechazo paternos. Una crítica acompañada por una dosis de ira o rechazo transmiten el mensaje: “el rechazo esta causado por tu maldad” y queda fuertemente impreso en la mente del niño.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Nuevo Taller: Aprendiendo a quererte. El problema de la autoestima.
Clinica Gabriel.Av.del Sur, 9-15.
Mislata.Valencia.
Viernes 18 de Octubre a las 18:00 horas
Mislata.Valencia.
Viernes 18 de Octubre a las 18:00 horas
Charla GRATUITA impartida por Encarna Grau.Psicologa.
"El problema de la autoestima está en la capacidad humana de juicio.Juzgarse y rechazarse a uno mismo produce un enorme dolor.Para intentar agravar de algún modo ese malestar,tendemos a replegarnos,asumir menos riesgos,relacionarnos menos y con peor calidad en nuestras interacciones.
Levantamos barreras defensivas,para algunos será la ira,otros el perfeccionismo,las fanfarronadas,las drogas...
LA FORMA EN QUE UNO SE PERCIBE A SI MISMO PUEDE CAMBIAR.

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