martes, 22 de septiembre de 2020

Técnicas de Estudio. El Subrayado

 Quizá es la técnica más conocida pero no por ello es una técnica bien entendida, ni bien aprovechada.  El objetivo más común de la gente al subrayar es el de resaltar de forma visual aquella información que se cree más importante. Desde este punto de vista, sólo con detectar aquellas palabras “clave” tendríamos suficiente. Pero entonces nos perdemos gran parte de su efectividad.



Si leemos el texto completo antes de pasar a subrayar, podemos detectar con más facilidad aquellas partes más esenciales y de mayor relevancia. Estamos analizando el texto y ello conlleva hacer un esfuerzo para detectar qué información y qué conceptos son realmente los más importantes para así poder destacarlos.  Ello hará que se graben con mayor facilidad estos conceptos en nuestra memoria y además facilitará el poder repasar el tema.

Esta técnica es la base de la que partirán las otras técnicas que se vayan a aplicar, es un trabajo previo a un resumen, un esquema, o de cualquier otra técnica con un nivel de complejidad mayor.

Puedes subrayar de forma lineal aquella información que desees destacar trazando líneas sobre o bajo las palabras o frases que hayas escogido como más significativas o importantes. Esta sería la forma más habitual de subrayado.

Otra de las formas es subrayar en vertical en la fila correspondiente a la primera letra y en la de la última en una parte concreta del texto, con este tipo de subrayado estas destacando un párrafo entero, una cita, etc.

Una forma muy original de hacer el subrayado es tras subrayar, anotar el margen del párrafo la idea principal que has extraído del mismo. De esta forma cuando tengas que repasar, solo con una ojeada tendrás disponible la idea clave de cada parte del texto y esto te ayudará a dar una estructura a los conceptos del tema.

También ayuda anotar en el margen aquellas dudas que necesites aclarar, puntos que te interesen de una manera especial, información que debes ampliar para entender mejor el concepto, etc. Se trata de completar el texto para hacerlo más comprensible y por tanto más accesible.

Para hacer un buen subrayado, lo mejor es utilizar los diferentes estilos de subrayado que hemos visto en los párrafos anteriores, y así conseguir destacar la información más importante del texto, dotará al texto de una estructura y tendrás fácilmente disponible las ideas más importantes del texto, además de completarlo con lo que se logra facilitar la comprensión.

Puede que no te parezca importante, pero es un tiempo dedicado al subrayado es un tiempo muy fructífero para el estudio. Si comienzas a leer un tema cualquiera sin utilizar esta técnica, después sigues estudiando otra materia, o haciendo los ejercicios de otra asignatura,….seguramente no serás capaz de recordar tanta información con la suficiente claridad de conceptos como crees.

En cambio, cuando utilizas  el subrayado te obligas a hacer una lectura activa del texto, a detenerte en cada párrafo y lo más importante a comprender el texto, identificar palabras o datos de especial importancia. Has realizado una lectura comprensiva del tema y has incrementado tu rendimiento en el estudio de este tema en concreto.

Uno de los errores más comunes es subrayar demasiado por temor a descartar información que pueda no parecernos importante y en cambio sí lo sea. Por ello es necesario antes de comenzar a subrayar, identificar los elementos más importantes del texto:

  • Palabras clave: suelen estar en los enunciados o la primera frase del texto. Estas palabras clave te ayudarán a estructurar la información, te ubicaran y te darán información relevante sobre aquello que estás estudiando en un solo vistazo
  • Definiciones y explicaciones: desarrollan conceptos que suelen ser relevantes, por lo que normalmente dan información importante para comprender lo que estamos leyendo. Subraya las definiciones o explicaciones de un concepto.
  • Categorías, clasificaciones y listados: son elementos que suelen dar información complementaria sobre un determinado concepto o proceso. Sin duda, cuando te encuentres una clasificación, categorización o listado, es probable que lo debas subrayar
  • Ejemplos: si en el texto en el que estás trabajando encuentras un ejemplo que te ayude a entender el concepto que estas estudiando, es interesante que lo destaques. En caso de que no exista ningún ejemplo, pero se te ocurra alguno, puedes añadirlo en el margen ya que te facilitará el estudio y los repasos posteriores.

Otra estrategia es revisar las preguntas de exámenes anteriores o inventarte posibles preguntas de examen. De estas preguntas, reales o no, se detecta qué información es la más relevante.

Consejos:

1. Evita subrayar más de 2/3 palabras seguidas à si te pasas dificultas la discriminación de la información de interés

2. No subrayes con un solo estilo de línea. Cuando te encuentres con datos o ideas muy relevantes emplea un tipo de subrayado que manifieste énfasis (enmárcalo, rodéalo,..) así dentro de la información que extraigas podrás establecer una jerarquía que te ayude a distinguir aquellos conceptos que sean de mayor importancia

3. Usa diferentes colores. Utiliza un color para cada categoría de información. Esto facilitará que de un solo vistazo seas capaz de seguir un hilo de información concreto. No toda la información va a ser del mismo tipo, por tanto, al utilizar diferentes colores para clasificar según grado de importancia. Al utilizar siempre un mismo color para un determinado elemento de tu texto, tu cerebro se esta entrenando para detectar automáticamente el tipo de información en función del color, y esto te va a permitir procesar y asimilar la información con mayor rapidez y facilidad.

4. Cuidado con los colores muy chillones. Mejor utilizar colores más neutros o pasteles ya que cansan menos tu vista

5. Anota y completa la información. Utiliza notas al margen y enmarcarlas en un círculo para identificar instantáneamente su relevancia dentro del contenido general cuando te pongas a repasar

Ahora, a practicar!

jueves, 17 de septiembre de 2020

¿Estudias?. Gana eficiencia



Este es un extraño año, seguro que en ese punto todos estamos de acuerdo.

Me aventuro a afirmar que nadie podía imaginar un inicio de década tan convulso, difícil y raro, muy raro. 

Incluso parece que no fuese real ¿verdad? 

Pareciera que en algún momento, todos despertaremos y nos echaremos unas risas comentando esta pesadilla colectiva. Pero no, es real y no importa lo que pareciera, al final lo que és, és. 

Por ello, miro hacia atrás y cobró consciencia de aquellos momentos en los que durante años hemos mostrado lo "blandengues" que éramos, con sandeces como por ejemplo aquello de la "depresión postvacacional", ¿recuerdan? y de cuyo síndrome milagrosamente se ha producido una curación generalizada este Septiembre. 

Así que de repente, la vuelta a las rutinas más elementales adquieren categoría de anclajes que nos recuerdan una normalidad perdida y añorada.

Una de estas rutinas es la del encuentro con los estudios. A pesar de la inseguridad reinante respecto a sí las clases mantendrán su formato clásico o se tendrá que volver a las clases online, algo es seguro: el estudiante va a tener que estudiar y a superar exámenes. 

Por tanto, vamos a ver un tema que siempre es interesante tener presente en este punto de partida del curso académico: las técnicas de estudio.

Este primer post refleja una aproximación global y en entradas posteriores iremos viendo de forma más detallada algunas de las técnicas más usadas por su eficacia. Comenzamos!

1. Cada hora de estudio para 10 minutos

Descansa 10 min por cada hora de estudio. Eso sí, no utilices el periodo de descanso para mirar tus redes sociales. Lo más fácil si lo haces es que se te vayan los minutos sin darte ni cuenta. Es más apropiado hacer un poco de ejercicio físico, darse una ducha rápida, tomar un refresco, tomarse un tentempié……

2. Crea el ambiente de estudio perfecto

Cuidado con las distracciones que puedas tener en tu lugar habitual de estudio:

·  Controla tu teléfono móvil: apágalo o escóndelo

·  Apaga o aléjate del lugar donde este la TV.

· Si estudias directamente del ordenador o la Tablet, puedes utilizar algunas aplicaciones o extensiones que bloquean las redes sociales en el caso de que te cueste no utilizarlas.

·  Si eres de l@s que estudias en la biblioteca, mejor si te sientas en un sitio que no esté cerca de pasillos o puertas y te puedas distraer.

 

3. Música ideal para aprobar los exámenes

Te gusta estudiar mientras escuchas música, lo recomendable es escuchar música clásica o algunas grabaciones que son “música de concentración”.  Evita escuchar música de ritmos muy “activantes”, con un sonido estridente o aquellos éxitos de los que tu conozcas bien las letras. Te van a causar interferencias desde la primera nota.

 

4. Cómo actuar en el día a día

 

·  Haz mapas mentales de los contenidos vistos en clase y esto te ayudará a recordar su estructura

·   Haz ejercicio físico regularmente, especialmente esto es importante que se haga antes de los exámenes, al menos durante 20 minutos. Este hábito mejorará tu rendimiento y te ayudará a despejar la mente.

· Piensa en positivo, no te desanimes antes de hora ni des cabida a pensamientos catastrofistas

·   Organízate. Es importante tener constancia y llevar al día las asignaturas.

·  Haz interesante tu tarea. Mira en el temario informaciones nuevas que te motiven y que conviertan la tarea en un reto.

·  Planifica los contenidos y planifica la semana. Esto te proporcionará una mayor eficiencia a la hora de controlar el temario.

· Cuando notes que la atención decaiga prueba a cambiar el lugar del estudio y con esto debería mejorar el nivel de atención.

·  Ensaya: hacer simulaciones de exámenes es muy efectivo y además te estás preparando mentalmente para cuando llegue el momento del examen real

5. La noche antes del examen, evita estudiar toda la noche. Duerme un mínimo de ocho horas, la falta de descanso te provocara un cansancio que se mermara tu nivel de atención, tu energía y tu concentración, todo ello puede traducirse en una mayor probabilidad de cometer fallos. Si has trabajado los puntos anteriores, seguro que te va a salir muy, muy bien. Confía en ti.

 

6. ¡Llegó el momento!

Sí los nervios se disparan, antes de comenzar el examen:

· Respira: Coge aire por la nariz hasta llenar todo tu tórax y suéltalo lentamente por la boca hasta eliminar todo el aire aspirado. Repite 2 o 3 veces. Es una forma rápida de relajar tensión.

·  Lee detenidamente todas las preguntas antes de escribir una sola letra.

·  Suele ocurrir en esta primera lectura que la tensión nos bloquee y pensemos que no sabemos responder a ninguna ¡Calma! Esto es solo un espejismo propio de la situación.

·  Respira como se indica en el punto anterior y relee cada una de las preguntas. De repente ocurre: ¡Esta la sabes!

·  Empieza a responder el examen justo por esta respuesta con la que has visto la luz.

·   Si el examen es tipo test: responde solo aquello que realmente sepas

·   Si es un examen de desarrollo: resulta apropiado dejar un pequeño espacio en blanco por si quieras añadir más adelante algún concepto que de repente recuerdes.

·   Aquellas preguntas que te produzcan más dudas, déjalas para el final. Nunca respondas por orden de aparición un examen. Corres el riesgo de que al inicio encuentres una pregunta con la que tengas mayor dificultad y te encalles

·  Calcula bien el tiempo: en ocasiones te sabes muy, muy bien un tema y sin darte cuenta consumes tanto tiempo respondiendo esa pregunta concreta, que te falta tiempo para desarrollar correctamente el resto de respuestas.

·   Repasa antes de entregarlo

 

7. Y esto no termina aquí …. Cuando días después, te dicen cuál es el resultado del examen, es muy buena idea pedir tutoría y junto a tu profesorado, hacer una revisión de tus respuestas.

De ese modo, obtendrás información de:

·   Cuales fueron tus errores y qué respuesta esperaba ver escrita tu profesor/a para puntuar más alto. Esto que te permite conocer mejor cuáles son sus criterios y te puede venir muy bien para ser más asertivo ante futuras pruebas que hayan de ser evaluadas por este mismo profesor/a

jueves, 7 de mayo de 2020

Consulta Psicología On-Line ¿debería considerar esa posibilidad?




Sin dudarlo un momento, ¡claro que sí! Como toda nueva realidad, puede que en algunas personas despierte ciertas dudas mantener una consulta mediada por una pantalla.

Vamos a ver qué ventajas y beneficios puede aportarnos esta modalidad, sobre todo en estos momentos en los que nuestra seguridad sanitaria adquiere una excepcional importancia.

v Como decíamos, una de las principales ventajas en este momento es no poner en riesgo nuestra salud. El hecho de acceder a la consulta desde nuestro entorno seguro descarta la posibilidad de contagio, ya que el contacto humano es nulo

v En este momento, para acceder de forma presencial a un entorno cerrado como, por ejemplo, una consulta, hemos de cumplir con requisitos concretos, entre otros:

Ø Control del numero de personas que pueden acceder por unidad de tiempo (cada x minutos)

Ø Desinfección de los espacios después de cada atención

Ø Todo ello, va a dilatar los tiempos de espera y va a alargar el tiempo en el que se van a poder atender, con lo que esto significa sobre todo cuando hablamos de las urgencias.

Ø El acceso on-line elimina esperas innecesarias dado las características del medio empleado.

v Mayor intimidad ya que la persona accede desde un entorno que considera seguro

v Mejor gestión del tiempo, ya que no tiene que desplazarse

v Al poder hacer el pago por medios electrónicos, se elimina la necesidad de tener contacto con los billetes, que son una posible fuente de contagio, además de ser más cómodo

v Mejor accesibilidad al profesional y al servicio. Al no tener que desplazarse, en caso de que los horarios no nos permitan cuadrar agendas de forma presencial, se puede acordar consultas en horarios o días “especiales” y con ello poder optar a la atención, personas que de otro modo no les sería posible

v Independencia. Posibilidad de acceder desde cualquier lugar, y con cualquier medio o soporte. No será necesario someterse a estar en la hora acordada en ningún lugar concreto, ya que una llamada desde el móvil es suficiente

v Acceso de la ayuda a personas con problemas concretos que dificultan poder ir a una consulta. Por ejemplo: personas con problemas de movilidad, personas que viven alejadas del profesional al que quieren contactar, personas con fobia a salir de casa, etc.

v Aumento de la confidencialidad, ya que al acceder desde un soporte informático ubicado en el entorno que la persona decida, desaparece la posibilidad de que nadie conozca la realización de la consulta.

Podríamos seguir engordando la lista de bondades de la comunicación online. Y la realidad es que este es el momento de dar el paso. El estado de alarma y el confinamiento nos ha convertido a todos en “casi-expertos” en videoconferencias, eliminando así las barreras hasta ahora existentes, quizás por la fuerza de la necesidad de comunicarnos con nuestra gente.

Es importantísimo, eso sí, que siempre comprobemos que quienes nos ofrecen este tipo de servicios sean realmente profesionales. Para ello, podemos y debemos pedir que estén dados de alta en sus colegios profesionales.

Los profesionales de la psicología estamos a tu plena disposición. Es importante que tu salud mental sea atendida, al menos en el mismo grado que atiendes a tu salud física. La salud no es la ausencia de enfermedad, es mucho más.

Pide tu cita al 722 402 779




martes, 28 de abril de 2020

El impacto del estrés y la probabilidad de desencadenar una enfermedad




Mirando hacia adentro: EL DESCONCIERTO DE LA OPOSICIÓN, por ...



Ciego caminante: ¿Duda?


El impacto del estrés y la probabilidad de desencadenar una enfermedad es proporcional a la cantidad de sucesos acumulados en un tiempo determinado. 



Hemos visto que todo cambio importante conlleva un cierto nivel de estrés, pero los cambios asociados a una crisis son desmesuradamente estresantes. Aparecen importantes dudas sobre cómo actuar y que pensar sobre uno mismo y el mundo circundante, se pierde seguridad y predominan la vulnerabilidad y la inestabilidad.

La persona vive la sensación de caos interior y desasosiego, de temor en el futuro, de apremio y de falta de sentido. En estas ocasiones, rara vez se mantiene la suficiente lucidez para considerar y prever objetivamente y con calma, los posibles resultados futuros.
Para la mayoría de la gente la desorganización y el trastorno excesivos, característico de la crisis, son aterradores y nuevos. 

Al carecer de caminos para conceptuar y comprender la experiencia, muchos pacientes en crisis dicen tener miedo de “volverse locos”, “perder la cabeza”, “perder el control”, como si sus sentimientos fueran un signo de enfermedad mental.

En una crisis, se atraviesan estadios. El primero de ellos sería el estupor, que se traduce en asombro, miedo o inhibición ante unas vivencias nuevas e incomprensibles que está atravesando; la incertidumbre que se origina cuando se debe optar por una u otra salida, o en la búsqueda de esas posibles salidas; y la amenaza, o sensación de estar ante un peligro, a veces inespecífico y otras veces concreto. 

La crisis supone peligro por el dolor que conlleva la pérdida de seguridad y la estabilidad anterior, y oportunidad en tanto que al tocar fondo se presenta la oportunidad de salir fortalecido de la situación, si la persona es capaz de aprender nuevas habilidades o activar las que ya poseía.

El resultado va a depender, además de los recursos personales, de otras variables externas como, por ejemplo, la gravedad del suceso desencadenante y su duración, la acumulación de sucesos, los recursos materiales con los que se cuente, o el apoyo social y familiar percibido.
Definición de Equilibrio - Qué es y Concepto


Podemos decir, que una persona ha resuelto adecuadamente una crisis cuando además de restaurar el equilibrio, logra penetrar en el suceso precipitante de la crisis: encontrando un significado, expresando adecuadamente sentimientos, realizando las adaptaciones conductuales pertinentes, etc.; integrar su experiencia en su vida y es capaz de mirar abiertamente al futuro.


Para reaccionar  positivamente a la situación hay que percibirla, conocerla y evaluar qué supone para el bienestar personal. La percepción de que los acontecimientos y los resultados son independientes de sus acciones, posibilita que se desarrolle un sentimiento de indefensión, asociado a una reducción en la motivación para la búsqueda del control. Los procesos perceptivos implicados en la interpretación de los estímulos externos pueden verse distorsionados cuando se está bajo un estrés intenso.

Las creencias son configuraciones cognitivas formuladas individualmente o compartidas culturalmente, que sirven de lente perceptiva. En la valoración, las creencias determinan la realidad de cómo son las cosas en el entorno, y lo que puede ser amenazante o perjudicial. Si cambian las creencias, también pueden cambiar las valoraciones, aunque normalmente no se es consciente de esa relación. 

Otros estudios, en esta misma línea, han demostrado que las creencias de la valía de uno mismo, y no tanto sus características objetivas, se relaciona con menores niveles de estrés. Si esta manera de interpretar la experiencia es rígida e irracional, la respuesta de estrés es más probable, por lo que se haría necesario la adquisición de patrones de creencias más flexibles y objetivos que mitigue las consecuencias de dicha interpretación “estresante”.
Ser Flexible – Códigos del Ser
En general, evaluar una situación como controlable reduce el estrés. Lo fundamental son las creencias en las capacidades de uno mismo para controlar un acontecimiento, sean estas capacidades generales o específicas, ilusorias o reales, influyen en la valoración del acontecimiento y en las estrategias de afrontamiento. De hecho, el organismo responde de modo diferente a condiciones caracterizadas por la controlabilidad o por la ausencia de control.

4 Interesantes razones por las que debes tener más control en tu vida

En conjunto, una mayor controlabilidad reduce las respuestas de estrés fisiológico, como la secreción de adrenalina y cortisol, disminuyendo el desgaste corporal. Algunos estresores son tan contundentes en su impacto que podemos hablar de traumas. Son experiencias profundamente inquietantes o muy impactantes como, por ejemplo, crecer junto a un padre alcohólico, ser víctima o testigo de violencia, o la muerte de un familiar.

La respuesta del estrés depende en gran medida de la capacidad para detectar posibles amenazas. De hecho, una de las características de la respuesta de estrés es que los sentidos agudizan y la atención se dirige hacia estímulos indicadores de peligro o amenaza potencial, particularmente en condiciones con cierta ambigüedad.

Las personas con niveles elevados de ansiedad que se enfrentan a un estresor, centrarán su atención en mayor medida hacia los estímulos amenazantes y presentarán dificultades para ignorar el estresor o para inhibir su procesamiento, probablemente porque una vez activado el sesgo en las fases iniciales del procesamiento, éste persiste automáticamente.

Sin embargo, cuando la situación de estrés se prolonga, las personas con una personalidad tendente a la ansiedad elevada mantienen esa vigilancia de modo relativamente constante o recurrente, mientras que las de personalidad de baja ansiedad generan estrategias de control sobre su atención para evitar la preocupación permanente. En general, a medida que aumenta el estrés de un sujeto, más estrecho será el foco de la atención, lo que resulta en una concentración intensa sobre unos pocos estímulos relevantes

Los recuerdos autobiográficos de alto contenido emocional se codifican como recuerdos concretos que evocan percepciones sensoriales implicadas en el hecho recordado, por ejemplo, un suceso traumático puede recordarse como fragmentos aislados desgarrados del contexto. Puede darse la circunstancia de que la memoria sólo almacene el recuerdo escénico, las emociones implicadas y las reacciones fisiológicas, perono el contexto temporo-espacial en el que tuvieron lugar. De esta manera, parece que cuando el evento estresante supera cierta capacidad del sujeto para procesar la información del entorno, la memoria se resiente y se desorganiza su almacenamiento.

Podemos decir que la valoración o evaluación cognitiva es uno de los procesos mediadores responsables de que un estímulo se convierta en estresante. Una valoración de perjuicio puede producir ira, disgusto, desilusión o tristeza; una valoración de amenaza a la autoestima es probable que origine preocupación, ansiedad o miedo; una valoración de desafío puede ser seguida de excitación o anticipación. Es necesario resaltar que estas emociones no son las que producen el estrés; al contrario, estas emociones son generadas por la valoración que el individuo hace de un acontecimiento.
Foro de valoración final

martes, 21 de abril de 2020

NUESTRA MENTE. HERRAMIENTA CONTRA EL ESTRES II

La aparición de un acontecimiento nuevo o poco familiar, pero en el que reconozcamos algunos aspectos que en el pasado hemos relacionado con situaciones de daño o de pérdida, puede desencadenar en nosotros una reacción/respuesta de estrés. 


pensando - Con la cabeza en las nubes y los pies en el suelo




Esta afirmación es válida cuando la persona se enfrenta a una situación que le aporta  vivencias perturbadoras como la incertidumbre o ambigüedad, la ocurrencia/no ocurrencia de acontecimientos normativos según la edad del individuo (tener pareja, un trabajo, éxito...). 

Aquellos rasgos de la personalidad que más peso van a tener para la interpretación y superación de las situaciones adversas que nos ocurren son: la motivación y  el compromiso, las creencias sobre nosotros mismos, sobre nuestra capacidad y las creencias sobre el mundo que nos rodea.

Todas estas creencias y cogniciones han sido adquiridas a lo largo de todo nuestro ciclo vital, normalmente basadas en la propia experiencia, aunque también por observación de las experiencias ajenas y por transmisión generacional natural de conceptos y enseñanzas.


Liderazgo y motivación, dos claves inseparables para el éxito ...


El concepto de motivación es esencial para comprender qué hace que una misma experiencia concluya en resultados positivos para una persona y negativos para otra. Por ejemplo, una situación cualquiera en la que la persona alcance un compromiso importante tendrá una mayor probabilidad aumentar su implicación para su resolución, ya que el hecho de que haya adquirido un alto compromiso indica una valoración más alta de la situación en cuestión. 

Por otra parte, el alto grado de compromiso puede convertirse en una fuente de vulnerabilidad al estrés, si otorgamos una importancia  superior a la adecuada. Por tanto, un grado adecuado de compromiso hará que mejoremos nuestra competencia, y un grado demasiado alto tendrá mayor probabilidad habrá de sentirse amenazado o desafiado.

La importancia de estar motivado en tu trabajo y sus beneficios ...

sábado, 18 de abril de 2020

NUESTRA MENTE COMO HERRAMIENTA CONTRA EL ESTRÉS

Síndrome de Burnout | Gente del Balsas









Por estrés nos referimos a una tensión corporal o mental resultante de la presencia de uno o varios factores que tienden a alterar el equilibrio existente de las personas. El estrés no es ni un estímulo ambiental, ni una característica de la persona, ni una respuesta; sino, una relación entre las exigencias que plantea el ambiente (situación, suceso, problema) y la capacidad personal autopercibida para enfrentarse a esas exigencias sin costes irrazonables o destructivos. 

Hablamos de estrés físico para referirnos a aquellos acontecimientos que directamente representan una amenaza física para el bienestar de una persona. En estos momentos, el mayor estresor físico que todos confrontamos es el COVID 19, así como las alteraciones de todo nivel que están asociadas a su aparición como por ejemplo, la situación de confinamiento, un ingreso en el hospital propio o de un familiar, la pérdida de personas significativas...etc. Todos estos acontecimientos son muy traumáticos y podemos catalogarlos como altamente estresantes.

También son estresores físicos el calor o el frío extremos, una mudanza, cuidar a una persona enferma terminal o con alta dependencia, entre otras situaciones. 

Los estresores psicológicos, en cambio, son aquellos pensamientos, emociones, interpretaciones,.....que desafían nuestro bienestar y que nos producen desagrado, desasosiego, malestar psicológico, somatizaciones, etc y están mediados por la forma como percibimos aquello que nos está ocurriendo. Cómo interpretamos los hechos que nos suceden, incluso aquellos que imaginamos.

La tensión emocional y el estrés enferman el cuerpo

Son ejemplos de estresores psicológicos una decepción profunda, el temor ante un diagnóstico desfavorable, sentirse impotente ante la imposibilidad de resolución de una situación grave, etc. 



A la reacción compensatoria que se produce en nuestro cuerpo como consecuencia de la alteración que produce al enfrentarnos a un estresor, le damos el nombre de  "Respuesta de estrés", y sería toda aquella conducta, pensamiento o acción encaminada a paliar el importante malestar que sentimos y a recobrar los niveles de bienestar anteriores al suceso estresante. 

El estrés, la enfermedad del siglo XXI - Escuela de Coaching en ...
En base a los muchos estudios realizados sobre el estrés, sabemos que éste es un proceso amplio, que involucra mecanismos bioquímicos, psicológicos, fisiológicos y conductuales, muchos de los cuales están relacionados, directa o indirectamente, con la salud. 


Cognición y emoción están estrechamente unidas y van a mediar de forma directa en la forma en que una persona se relacione con su entorno. Las personas perciben y valoran las situaciones, al igual que lo hacen con los estados emocionales desencadenados durante las situaciones en las que se relacionan con su entorno. 

La interpretación de las situaciones y las emociones, así como su valoración cómo amenazante o no, siempre van a partir de una experiencia anterior y las consecuencias sufridas de esas experiencias similares vividas, bien sea en primera persona u observada en los demás. Una evidencia de ello, son las diferencias individuales que presentan las personas al valorar una misma situación como estresante o por el contrario un motivador reto.

Superar el estrés de los exámenes

Incluso, una misma persona puede interpretar un acontecimiento como estresante en una ocasión, pero no en otra. Esto puede deberse a los cambios sufridos en las condiciones físicas o en los estados psicológicos, o bien variaciones en los estados emocionales, en su motivación, etc Numerosos factores pueden ser causantes de los cambios que en una persona se produzcan, sea por el motivo que sea. De hecho, todos cambiamos continuamente.

La variabilidad individual es un factor determinante. Ni siquiera los acontecimientos más dramáticos producen iguales respuestas en individuos diferentes, aunque sí podemos reconocer que algunos de estos acontecimientos realmente dramáticos constituyen auténticos estresores universales. 

Un claro ejemplo sería la situación de pandemia global en la que nos encontramos inmersos. Aunque, podemos decir, sin esperar motivar por ello demasiado desacuerdo, que las diferencias individuales median de forma intensa la forma de afrontar este estresante momento, ciertamente todos calificaremos esta situación como complicada, aversiva, que despierta nuestro temor a la enfermedad propia y de los seres que amamos, ..... y hay un serio deseo de escapar, a salir de ella.

En las próxima entrada hablaremos sobre los peligros de buscar vías de escape inadecuadas sus posibles efectos

jueves, 16 de abril de 2020

Vamos a hablar de crisis.


Crisis 2020, ¿Cómo afectará al mercado inmobiliario? | Housfy



En general, una crisis se entiende como la entrada a una situación personal que obliga a juzgar y tomar decisiones importantes. Es un término muy utilizado en el lenguaje coloquial, y con demasiada frecuencia se utiliza haciendo hincapié en sus connotaciones negativas, asociándolo automáticamente a malestar, desequilibrio o riesgo; eclipsando su aspecto más positivo, la oportunidad de conducirnos a un nivel de madurez superior.

Para Taplin, la definición de crisis sería una “violación de las expectativas de la persona sobre su vida por algún suceso traumático, o la incapacidad del individuo y su mapa cognoscitivo para manejar nuevas situaciones”. 

Sabemos que todo cambio importante conlleva un cierto nivel de estrés, pero los cambios asociados a una crisis son desmesuradamente estresantes. Aparecen importantes dudas sobre cómo actuar y que pensar sobre uno mismo y el mundo circundante, se pierde seguridad y predominan la vulnerabilidad y la inestabilidad. Seguro sabéis de que hablo.

La persona vive la sensación de caos interior y desasosiego, de temor en el futuro, de apremio y de falta de sentido. En este estado, rara vez se mantiene la suficiente lucidez para considerar y prever objetivamente y con calma, los posibles resultados futuros. No deberíamos tomar decisiones importantes cuando nos encontramos inmersos en una situación de crisis.

Para la mayoría de la gente, la desorganización y el trastorno excesivos característico de la crisis les resultan casi, casi aterradores, al verse obligados a que afrontar sentimientos nuevos en su repertorio habitual de emociones. Al carecer de caminos para conceptuar y comprender la experiencia, muchos pacientes en crisis dicen tener miedo de “volverse locos”, “perder la cabeza”, “perder el control”, como si sus sentimientos fueran un signo de enfermedad mental.

En una crisis, se atraviesan estadios. El primero de ellos sería el estupor, que se traduce en asombro, miedo o inhibición ante unas vivencias nuevas e incomprensibles que está atravesando; la incertidumbre que se origina cuando se debe optar por una u otra salida, o en la búsqueda de esas posibles salidas; y la amenaza, o sensación de estar ante un peligro, a veces inespecífico y otras veces concreto. La crisis supone peligro por el dolor que conlleva la pérdida de seguridad y la estabilidad anterior, y oportunidad en tanto que al tocar fondo se presenta la oportunidad de salir fortalecido de la situación, si la persona es capaz de aprender nuevas habilidades o activar las que ya poseía.

Podemos decir, que una persona ha resuelto adecuadamente una crisis cuando además de restaurar el equilibrio, logra penetrar en el suceso precipitante de la crisis: encontrando un significado, expresando adecuadamente sentimientos, realizando las adaptaciones conductuales pertinentes, etc.; integrar su experiencia en su vida y es capaz de mirar abiertamente al futuro

Algunas de las situaciones desencadenantes de una crisis son:
  • La experiencia de pérdida, debido a circunstancias como la muerte, la enfermedad, un descalabro económico, un divorcio, un despido, etc. conlleva enfrentarse con la vivencia de desposeimiento.
  • La experiencia de fracaso e inferioridad, debido a malos resultados económicos en las empresas laborales, fracasos amorosos, no alcanzar el éxito basado en las expectativas atribuidas a un determinado rol, etc. La persona entra en crisis al sentir su valía dañada.
  • La experiencia de encontrarse en un callejón sin salida. Lo que conduce a la crisis es la incapacidad para elegir entre distintas opciones, ya que todas las alternativas aparecen con aspectos positivos y negativos, y el balance entre ellas es muy similar.
  • La experiencia de exceso emocional. Ante un determinado suceso que requiere un esfuerzo adaptativo importante, el sujeto no es capaz de reaccionar racionalmente y responde con una superioridad absoluta de la emoción.
  • La experiencia de sobrecarga, cuando se produce una suma se acontecimientos estresantes que desbordan a la persona y que agotan sus recursos de afrontamiento
Quizá el aspecto más llamativo de la teoría de la crisis es la idea de que esta puede conducir de un plano de desesperación, negativismo, peligro y desorganización, o a uno más positivo: el sufrimiento puede estimular también el desarrollo personal y la madurez
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El apoyo psicológico sirve para reducir el dolor de estar solo durante una crisis, conduce a reconocer y legitimar sentimientos de ira, dolor, angustia, etc., y de ese modo reducir la intensidad emocional, la energía entonces puede reorientarse a efectuar algo sobre la situación. La gente que durante el trance de una crisis se califica a sí misma como enferma mental a menudo impone límites sobre su recuperación posterior.

Por otro lado, la gente que contempla su trastorno y desorganización como algo temporal y esperado por la gente normal, cuando las circunstancias de la vida son graves, puede liberar energía creativa hacia la superación de la crisis, con lo que se desarrolla una perspectiva esperanzadora de su propio futuro.


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