- Clinica Gabriel.Mislata.Jueves 9 de Mayo
- Avd.Del Sur, 9-5-15
- 46920 Mislata, Spain
- Avd.Del Sur, 9-5-15
Inicio del taller a las 11h con una duración de una hora mas media de ruegos y preguntas.Inversión de 15€ por ser la primera de una serie de talleres.
Índice
1. Introducción
2. ¿Un problema nuevo?
3. Los estímulos de compra
4. Compra por impulso
5. Compra impulsiva
6. Compra compulsivaa. Características de la compra compulsiva
b. Factores que contribuyen al inicio y mantenimiento de la compra compulsiva
c. El proceso
7. Tipos de consumidores
8. Características personales y adicción al consumoa. Depresión
b. Ansiedad
c. Impulsividad
d. Autoestima
e. Materialismo
f. Actitud hacia el dinero
9. Problemas con el consumo según el sexo
10. Relación entre edad, clase social y adicción al consumo
11. Síndrome de la moda
12. Señales de aviso
13. Algunas alternativas terapéuticasa. Terapia Individual
b. Terapia de Grupo
14. Bibliografía
Psicóloga especializada en ayudar a mujeres a romper patrones emocionales que las llevan a sabotearse en su vida, su cuerpo y sus relaciones.
jueves, 25 de abril de 2013
Taller ¿Compra impulsiva o compra compulsiva?
miércoles, 24 de abril de 2013
¿Compra impulsiva o compra compulsiva?.
La sociedad del tercer milenio es
consumista, no en vano es conocida como sociedad de consumo. Nos invade la
publicidad en todos los medios de comunicación que nos recuerdan reiteradamente
las mejores marcas, nos “premian” con promociones, en definitiva, nos inducen a
gastar. En realidad pensamos que consumir es natural, aceptable, mejora la
autoestima, estimula la actividad económica.
Además, es fácil encontrar
ocasiones para hacer regalos, adquirir artículos para las propias necesidades,
invertir en vivienda y transporte, etc. Pero desafortunadamente para algunas
personas, la costumbre y el hábito de gastar se convierten en una necesidad
patológica.
Compramos cosas innecesarias por
diferentes motivos, algunas veces buscando la propia autoafirmación mediante la
mejora de la imagen, la comodidad, el capricho personal o por una afición al
coleccionismo. En otras ocasiones, compramos al dictado de lo que marque la
moda o cedemos a la presión de la rivalidad para no ser menos que los otros. En
este ambiente, una de las consecuencias esperables es que un porcentaje de la
población desarrolle una adicción a la compra.
Según el Informe Europeo sobre
Adicción al Consumo: una tercera parte de los ciudadanos de la U.E , los españoles entre
ellos, tienen serios problemas de autocontrol a la hora de realizar sus
compras. El 33 % de los españoles tiene
un alto nivel de tendencia al consumo irreflexivo o innecesario. Entre un 1 y
un 4 % de ellos podría ser considerado
como “consumidor patológico”, y necesitaría algún tipo de tratamiento o ayuda
psicológica. Si bien, cuesta mucho que estas personas sean conscientes
de que tienen un problema, de hecho, cuando acuden a tratamiento lo hacen
impulsados por la familia.
Estos compradores compulsivos son
capaces de dilapidar más de lo que tienen y poner en peligro su trabajo y
familia para satisfacer su ansía de comprar sin parar. La excitación
experimentada es comparable a otras situaciones como la del juego, la droga
etc. Y el motivo de ello es que los procesos psicológicos que están a la base
de estas conductas son los mismos que en los demás tipos de adicciones.
Un amplio número de problemas psicológicos,
familiares o sociales se relacionan con
el consumo y el gasto. Estudios
recientes indican que el número de casos patológicos está en ascenso.
Preocupa
muy especialmente la falta de una adecuada respuesta educativa al respecto, que
dirigida a niños y jóvenes, les informe y proteja como los consumidores que
ahora son, y les prepare como los futuros consumidores adultos que serán
mañana. Esto es grave, más si se tiene en cuenta que los jóvenes son los más
vulnerables a la publicidad.
La
edad de inicio del problema, se sitúa en los 18 años y se acentúa unos pocos
años después, cuando entran a formar parte del mundo laboral. Pero es en las
décadas entre los 30 y 40 años donde se sitúa un mayor número de adictos. En
promedio, tardan una media de 12 años en tomar consciencia del problema. Por
cada hombre adicto a la compra, son 4 las mujeres que presentan este problema.
Los problemas relacionados con el consumo no han empezado a preocupar
seriamente a la población en general, ni a la comunidad científica en
particular, hasta hace relativamente unos pocos años:
En primer lugar, la atención se centró en las repercusiones ecológicas y
medioambientales de los actuales modos de producción y consumo.
Con posterioridad se le ha sumado la preocupación por la influencia que
ejercen determinados mensajes publicitarios y hábitos de consumo sobre el comportamiento
de las personas.
La incorporación más reciente sin duda, es la toma de conciencia de
algunos consumidores sobre aquellos productos que en su obtención o elaboración
han estado basados en métodos de producción que no pueden considerarse moralmente
dignos, ya sea por las condiciones inhumanas
a las que son sometidos los trabajadores, o cualquier otro tipo de
circunstancia degradante y/o abusiva que acompañe la obtención de beneficios
mediante su comercialización.
En el año 1994, Javier Garcés Prieto realiza un estudio en colaboración
con la Unión de
Consumidores para el estudio, prevención y tratamiento de los problemas
relacionados con la adicción al consumo, la compra impulsiva y el
sobreendeudamiento, las repercusiones psicológicas, sociales. Fue el
primero en España.
En 1998, la Junta
de Comunidades de Castilla-La Mancha impulsó un programa con el apoyo de la Comisión Europea
a través del Instituto Europeo Interregional de Consumo bajo la dirección
técnica de Javier Garcés. Participaron diversas entidades regionales de España,
Gran Bretaña e Italia.
Los instrumentos de estudio, programas de actuación y de terapia creados
a partir de estos trabajos, fueron el modelo de actuaciones sobre los que se basaron
los posteriores estudios realizados en Europa y América.
Actualmente se están realizando ensayos clínicos con medicamentos que
puedan tratar la adicción a la compra, siendo posiblemente los antidepresivos
los medicamentos más útiles.
Esta afición no es
alarmante en sí misma, ni tiene por que desembocar en una adicción a las
compras como tal, no obstante empieza a ser preocupante cuando pasa de ser una
distracción a llenar la mayor parte del tiempo libre de una persona, aunque no
se tenga necesidad de adquirir ninguna cosa. Especialmente tendremos que prestar atención cuando se vive
la experiencia de “ir de escaparates” como un impulso constante que llena
totalmente las horas disponibles
imposibilitando la realización de cualquier otra actividad.
Las características
de los centros comerciales facilitan que este tipo de actividad sea muy
gratificante y absorbente. Normalmente se accede en coche por la estratégica
situación en la que se encuentran, aunque facilitan el acceso mediante el
transporte público. El desplazarse en coche no es un obstáculo, podemos
encontrar aparcamiento pues cuentan con un número de plazas de aparcamiento
elevadísimo. Además, se acompañan de una amplia variedad de alternativas de
ocio y de todo tipo de servicios como por ejemplo, cine, restaurantes, boleras,
etc.
La compra compulsiva y/o patológica se caracteriza por los siguientes
criterios:
- La presteza
e inclinación hacia la compra de manera urgente e inevitable.
- El
sentimiento de pérdida de control personal.
- Dependiendo
de la capacidad adquisitiva el mayor o menor desequilibrio del presupuesto
personal y/o familiar como consecuencia de los desembolsos o de las deudas
contraídas, sin que en ello se incluyan la compra de vivienda o del coche.
- Los
sentimientos de culpa tras la compra
La persona que esta inmersa en este espiral, suele comenzar el día con un
nivel creciente de ansiedad a causa de los pensamientos intrusivos que hacen
que solo pueda pensar en salir a comprar. Lo más habitual es que ceda al
malestar en algún momento del día y termine por ir a comprar.
Al adquirir un nuevo producto, no importa mucho cual sea, se sentirá
bien. La ansiedad desaparecerá y se
notara relajada, aunque solo se sentirá así momentáneamente, puesto que pasado un corto
espacio de tiempo tomara consciencia de que ha sucumbido una vez más y comienza
otra vez a sentirse mal.
En ese momento lo que le pasa es que sufre un sentimiento de culpa por la
conducta que ha realizado, por gastar el dinero en algo que seguramente no le
hace falta, posiblemente no sepa ni qué hacer con ello. Cuando termina el día,
su estado anímico es depresivo. Mañana se levantara ansiosa,….. Para aliviar el
malestar, vuelve a comprar….
Desde que tiene el impulso hasta que lo materializa pueden pasar entre 1
y 5 horas. Luego estarán comprando una media de dos horas, aunque en algunos
casos pueden estar hasta siete.
La media de episodios en un mes, según datos de población valenciana con problemas de
adicción a las compras, es de 13 episodios de compra descontrolada.
Generalmente por las tardes, 70% de los casos, ya que la tarde tiene un
componente de sociabilidad mayor que la mañana. En cambio, compran en
solitario, como sucede en otras conductas adictivas, estas personas son
conscientes de lo inadecuado de su conducta.
Épocas de rebajas, San Valentín, Día de la Madre , Navidad, etc. agrava
considerablemente la problemática de estas conductas.
La persona tiene
una sensación subjetiva de sufrimiento por esa adicción, que puede llegar a perturbar gravemente su vida personal,
familiar, laboral o social.
Este tipo de adicciones está relacionado en ocasiones con otras como
puede ser por ejemplo, la adicción a la comida donde el patrón que sigue el
sujeto es muy similar.
domingo, 7 de abril de 2013
La vida humana es especial. Podemos hacer esta afirmación basándonos en una evidencia: la forma de obrar del ser humano es superior a la forma de obrar del resto de las especies. El ser humano tiene capacidades superiores, es inteligente. Pero esta afirmación aunque cumple el criterio de veracidad, no supera el de suficiencia.
Sí solamente
consideramos persona a aquellos individuos pertenecientes a la raza humana que
demuestran tener unas capacidades que identificamos con un concepto abstracto
al que llamamos (por convención) “inteligencia”, estamos aceptando que
solamente es persona aquel que puede manifestar, todas o algunas de estas capacidades.
Es una visión
sesgada e incompleta del ser humano persona. ¿Qué pasa con los embriones, con
los enfermos de Alzheimer u otras demencias, los que están en estado de coma, o
los bebés? Por ejemplo, ¿No es este el argumento que llevó a tomar a los
hombres de raza negra como esclavos por aquellos individuos de raza blanca que
se autodenominó superior? No tenían alma, decían, no demostraban poseer las
mismas aptitudes que aquellos que se permitían invadirlos. No eran personas. Toda
distinción entre ser humano y persona implica una discriminación hacia el ser
humano. Y yo me pregunto: ¿Qué haría un gran empresario neoyorquino viviendo en
una tribu primitiva africana? ¿Quien sería allí el inteligente? Estas aptitudes
ni son permanentes, ni innatas, ni son las mismas en todas las culturas.
Dependen en alto grado del ambiente y la cultura en la que se desarrollen las
personas.
De todos modos,
sí son las aptitudes superiores demostrables las que otorgan la categoría de
persona a un individuo humano, es necesario apuntar que estas aptitudes
superiores igualmente pueden ser utilizadas para respetar al prójimo y amarlo,
o para atropellar sus derechos,
exterminarlo e incluso dañarse a sí mismo. ¿Por qué? ¿Qué es lo que hace
que un hombre incline su comportamiento hacia una actitud u otra? Desde esta
perspectiva nunca podrá abarcarse totalmente la verdadera significación de lo
que es ser persona puesto que es incapaz de dar respuesta a estos interrogantes
¿Que somos entonces? ¿Un mero equilibrio de átomos? Simplemente, pensar esto es
ridículo. La lógica de los agnósticos es que solamente somos materia biológica,
de hecho actualmente en nuestro país, un feto es considerado material
biológico.
Si tomamos estas
teorías como ciertas estamos abrazando en los mismos discursos que tanto dolor
han producido en la historia de la humanidad y que hipócritamente rechazamos.
Se presta a inferir que aquellos individuos que no manifiesten un desarrollo de
ciertas aptitudes adaptado al modelo que según convención se acuerde ¿son
personas de orden inferior? o acaso ¿no son personas? Quizás sea esta la
justificación de tantos avasallamientos contra la verdadera dignidad humana,
que en el primer mundo se permiten “so capa” de un falso progreso, contra
aquellos que o bien culturalmente están menos desarrollados, o son más
indefensos, o resultan más molestos, o provocan un mayor gasto económico.
Además, para que
pueda aparecer un determinado producto que llamamos inteligencia, primero debe
haber aparecido la persona a la que Dios dota de inteligencia. Nunca puede
suceder al contrarío. Pero, sí se niega la imagen de Dios, el espíritu es una
invención de un grupo de gente radical con ideas muy pasadas de moda. Este es
un hecho que revoca la cientificidad de este planteamiento. Desde la ciencia, y
siendo estrictos no es lícito negar la
realidad de la existencia del alma humana, ya que ello significaría que se
puede afirmar fehacientemente que no existe.
Vivimos un
tiempo donde la credulidad científica no tiene límites, sin embargo, va acompañada
de una creciente desconfianza hacia todo cuanto se refiere al mundo del
espíritu. Es como si la fe en la técnica y la preocupación por la conquista del
mundo exterior alejara al hombre de si mismo. Se ha pasado a una ciencia
desentendida de la conciencia y principalmente preocupada por los problemas
biológicos, económicos, ecológicos, sociales, psicológicos, etc. pero no éticos.
La tecnociencia.
Falacias como la
afirmación propia de la corriente del Utilitarismo de que “toda la
investigación es SIEMPRE un progreso para la humanidad”, es fácilmente
refutable. Incluso para una mentalidad que niegue la existencia del alma
humana, nos será fácil coincidir en que la bomba atómica, las armas biológicas
de destrucción masiva, o los experimentos farmacológicos con humanos no pueden
calificarse como un progreso de la humanidad y sin embargo, todos son productos
de la investigación. Incluso, desde esa óptica la condena al genocidio nazi es
totalmente incompresible y e hipócrita, pues
fueron unos grandes investigadores y por tanto esto justificaría los medios que
emplearon (siempre según esta teoría). La perdida de vidas en “pro” del
desarrollo científico debería considerarse en todo caso, como daños colaterales
que es como se considera el descarte de embriones en una fecundación in vitro
en estos momentos ¿no?, y no como genocidio, por poner solo un ejemplo.
Pero, sabemos
que esto no es verdad porque en la medida de que observemos nuestra experiencia
podemos llegar a la validación de nuestra hipótesis de que somos espirituales y
como consecuencia de ello, nuestra vida es sagrada. Claro que no se puede
atrapar completamente con el método científico, como tampoco lo hacen conceptos
tan básicos y poco cuestionados como la amistad, el amor, la vergüenza, el
recelo, el temor, etc. ¿Alguien ha visto físicamente la amistad cruzando una
calle? En cambio nadie duda de su existencia. Se tiene experiencia de ella,
como también se tiene experiencia de la existencia de la espiritualidad humana
como parte de la persona. Esta afirmación lleva implícita el reconocimiento del
carácter de persona como inherente a la vida humana.
lunes, 11 de marzo de 2013
LUDOPATIA (II Parte)
Algunos de los síntomas
que se asocian a la presencia de un
problema con el juego son:
·
Es imposible resistirse al impulso de jugar.
· Se experimenta una tensión creciente en los momentos que preceden
al inicio de la conducta de juego.
·
Esa tensión desaparece después de jugar, y no solo eso, sino que
se experimenta placer con el juego.
·
Hay una perdida de control una vez que la conducta se ha iniciado.
· Existe una preocupación frecuente por la conducta de juego.
· La dedicación al juego es mayor en tiempo, o en gasto de lo que se
había previsto inicialmente.
· El jugador realiza repetidamente esfuerzos por disminuir la
frecuencia o la intensidad de la conducta de juego, generalmente sin mucho éxito.
· Hay una dedicación excesiva de tiempo a la conducta de juego, o a
la recuperación de los efectos de esta conducta. Esto dificulta la dinámica funcional
normal en cualquiera de los ámbitos vitales de la persona con este tipo de problemática.
· En consecuencia del punto anterior, se produce una disminución de
las actividades sociales, familiares y/o profesionales que suelen provocar un
mayor número de problemas y estrés al jugador.
· A pesar de ello, y de ser consciente de que el desencadenante de
todos estos problemas y de otros de tipo financiero, incluso de salud es el
juego, se continúa jugando.
· Cuando no se puede llevar a cabo la conducta de juego, la ansiedad
y la irritabilidad aumentan considerablemente.
El problema de la ludopatía,
choca con algunas dificultades añadidas:
· La aceptación social del juego. En nuestra sociedad ciertas
conductas que implican apostar un dinero a un juego de azar, están
absolutamente normalizadas, pues comprar un décimo o un cupón es algo que puede
catalogarse como “normal”.
· La disponibilidad de los mecanismos de juego. Ya era un problema
para la persona afectada de este tipo de adicción el tener, al menos una
maquina tragaperras en cada bar, cafetería o restaurante en los que entrara. Se
unió posteriormente la opción online, muy peligrosa para los jugadores por sus
especiales características, pero sobre todo por la disponibilidad total que
representa. Ahora, con la irrupción en las cadenas televisivas de todo tipo de
juegos de azar ni siquiera es necesario tener Internet para poder apostar desde
el sofá de casa.
·
Esto es un verdadero problema, pues de todos es sabido que el
medio tecnológico con más altas tasas de penetración en los hogares, no comparables
por ninguna otra tecnología, es la televisión, con lo que trasladar este tipo
de juegos desde los lugares físicos e claramente identificables en los que se
desarrollaban este tipo de conductas y que permitían tomar la decisión de ir o
no, incluso de autodenunciarse para que a
un jugador se le impidiese el acceso a ellos, al salón de la propia casa, donde
además se anuncian estos “casinos televisivos” sin previo aviso, en los
descansos de cualquier programa, serie o película que el jugador esta viendo tranquilamente,
es en mi opinión error muy, muy grande y
que conllevara consecuencias graves de las que no estoy segura que nos
lleguemos a enterar. Esta forma de actuar en una época de fortísima crisis económica,
refleja claramente que el mayor interés del juego de azar es única y
exclusivamente ganar dinero a toda costa.
· Curiosamente, la aceptación inicial del juego, se transforma en un
estigma social del jugador, más grave en el caso de las mujeres. Es muy difícil
aceptar que se tiene un problema con el juego y se necesita ayuda. El jugador
aunque sepa que necesita ayuda no cede fácilmente a ser incluido en una categoría
social que sabe estigmatizada y en cierto modo, es así. Nuestra sociedad no ha
sabido dar el sitio que les corresponde a las personas que están pasando por
una situación de adicción al juego. Un indicador de ello es que no es hasta el
año 2003 cuando se comienza a tratar en las UCAs (Unidades de conductas
adictivas), recursos que en ese momento, no estaban preparados para dar
respuesta a este tipo de demandas. Es en el año 2009 cuando la Universidad de
Valencia imparte la primera edición del postgrado de Especialista en Juego Patológico,
al cual pertenezco. Deberíamos ser capaces de normalizar el tratamiento de las
adicciones, entonces estaríamos en el camino correcto.
El hombre es un ser
complejo. Es la combinación de la expresión de la genética recibida, el
aprendizaje al que ha sido sometido, la calidad del afecto recibido, la calidad del
ambiente en el que se desenvuelve, la época en la que se desarrolla su historia,
el modelo de vida que elija,…………........, inclasificable.
Seguirá...
domingo, 10 de marzo de 2013
Ludopatía, la mala apuesta. (I parte)
El juego esta unido a la
humanidad desde los inicios de esta, y cuando se desarrolla dentro de los parámetros relacionales
normales, cumple una importante función social. Pero este comportamiento lúdico,
se convierte en un problema cuando la
ideación y la conducta de juego pasa a ser quien controla la mente del jugador,
casi siempre (sino siempre) por la intervención del azar y de las apuestas de
dinero a una combinación numérica, o de símbolos que puede conllevar una “probable”
ganancia mediante la “segura” y “primaria” inversión de
una cantidad más o menos importante por parte del jugador.
Este es un problema que,
aunque evidentemente ha existido siempre, en nuestro país se hace mucho
más visible y se incrementa de forma importante el número de personas afectadas
a partir de la década de los 80 del pasado siglo, coincidiendo con el
"boom" de salones de juego,
maquinas tragaperras y casinos. La legalización de los juegos de azar había
llegado!
Las características de los juegos de azar habitualmente no son conocidas
por los jugadores, que explican mediante
de una serie de sesgos cognitivos el motivo de su conducta de juego y de su
incapacidad para dejar de ejercerla. Veámoslas:
· Los resultados de los juegos de azar no dependen de una estrategia
de juego, ni de la habilidad del jugador. Son azarosos, no estables.
· Sus resultados se basan en las leyes de la probabilidad, una parte
de las matemáticas científicas que tiene teoremas y leyes complejas, y que no
son modificables con rituales o conductas “especiales”.
· Tienen una finalidad: el interés monetario. Están diseñados para
ganar dinero, no para enriquecer al jugador. De hecho, la lotería se introduce
en España por el Marques de Esquilache en 1763, con una intención únicamente recaudatoria
en un momento histórico de necesidad de llenar las arcas del reino. Una
consecuencia de la llegada de la lotería y las apuestas con dinero, es la
aparición de la banca. Desde entonces, ni siquiera la guerra civil fue
suficiente motivo para que dejase de realizarse el sorteo semanal de la Loteria Nacional.
·
Se desarrolla en “espacios de juego” (el bar donde se juega
habitualmente, el casino,..) lo que provoca una absorción de la realidad. Un juego
será más adictivo, cuanta más realidad sea capaz de absorber (véase las
maquinas tragaperras: las luces, los sonidos, las ruletas de símbolos, todo
esta en función de atrapar toda la atención del jugador).
· Conectan directamente con la parte emocional, dejando de lado la
parte racional. Juegan con la ilusión de las personas, y en este punto los
medios de comunicación tienen un importante papel. Todos conocemos anuncios
publicitarios, algunos realmente impactantes para el espectador, en los que se
resaltan las bondades de un sorteo determinado. Por no hablar de las típicas imágenes
de cada Diciembre en los que se nos muestra, por activa y por pasiva, la alegría
de una ínfima parte de todos los miles y miles de personas que han regalado
gustosamente al estado una parte de sus ingresos comprando su décimo (o
decimos) y que nunca, nunca aparecerán por ello en un noticiario de ninguna
cadena televisiva, ni serán portada en ningún medio escrito.
·
La privación de juego provoca un estado de tensión altísimo. Esta
tensión se resuelve jugando, lo que hace que la situación de juego se convierta
en un reforzador potentísimo. Cuando vuelva a aparecer la tensión, se volverá a
jugar.
· Además, el juego de azar provoca en el jugador una distorsión de
pensamiento en la línea de que pase lo que pase, debe seguir jugando. Si esta
perdiendo, piensa que en la próxima jugada es cuando va ha ganar; si por el
contrario esta ganando, es por que esta en racha y sigue jugando. ¡Como va a
dejarlo!
Los
jugadores patológicos presentan una serie de características que los
diferencian de los consumidores a sustancias adictivas.
- Carecen
de los riegos físicos derivados del consumo de la sustancia
(deterioro, toxicidad,...)
- Justifican
las perdidas situando la causa del problema fuera de su control (Es un mal
día, la maquina no estaba en su punto, ...)
- No
es frecuente que presenten otro tipo de conducta adictiva sin sustancia al
mismo tiempo (las poliadicciones sí son frecuentes en adictos a drogas)
- Lo
que sí suele estar presente es un consumo alto de tabaco y/o alcohol en el
tiempo asociado al juego
- No
es infrecuente encontrar en estas personas que presenten una baja
tolerancia a la frustración
- Dos
tercios de los jugadores patológicos son varones, frente a un tercio de
mujeres. Solo el 10% aproximadamente de los que acuden a terapia son mujeres.
- El 75%
de los jugadores con problemas con el juego, apuestan a las maquinas tipo B o tragaperras (presumo
que la aparición de programas de todo tipo juegos que se han incorporado
recientemente en las cadenas televisivas, unidos a los ya existentes juegos
on-line tendrán una consecuencia notable en estos datos en los próximos
estudios que se realicen).
- De este
75%, el 90% son fumadores, 80%
consumen alcohol; y en los hombres el 40% presenta depresión frente a un
70% en las mujeres.
Un jugador esta convencido de que va a conseguir
el premio.
Juega porque no puede dejar de jugar.
jueves, 7 de marzo de 2013
Asertividad
SER ASERTIVO SIGNIFICA:
· Hablar
honestamente.
· Esperar a ser
tratado con respeto y tratar a los demás así
· Gustarse a uno mismo.
· Gustarse a uno mismo.
· Defenderse y
cuidarse
· Ser amigo de
otros
· Mantener la
serenidad o sentido del humor para manejar tranquilamente las situaciones
difíciles.
Qué es la asertividad?
Podríamos definir a una persona como asertiva cuando fuera capaz de tomar decisiones en la vida, hablar con franqueza y honestamente, pedir lo que se quiere y decir “no” a lo que no quiere.
Es aprender a sentirse con valor, capaz y poderoso. Significa interesarse por uno mismo. Pero la persona asertiva también ayuda a que los demás se sientan bien, tratándoles con cariño, amabilidad y consideración.
La asertividad ayuda a alcanzar nuestras metas, pero no nos dice cuales son.
Los diferentes estilos de comportamiento con los que se pueden afrontar las situaciones cuando no se hace uso de la asertividad como método de resolución de conflictos son:
1) AGRESIVO: Las personas agresivas consiguen sus metas:
- Humillando a la
gente, insultando y diciendo cosas desagradables.
- Hiriendo a la
gente física y mentalmente
- Intimidando a la
gente física, mental y emocionalmente
- Diciendo a la
gente lo que tiene que hacer, tomando el control y obligando a que hagan cosas
contra sus propios deseos
- Imponiendo reglas
sin escuchar a los demás
- Interrumpiendo a
la gente.
Lenguaje
corporal agresivo:
- Expresión de cara enfadada o severa
- Mirada desafiante
- Postura corporal tensa
- Voz alta
- Gestos exagerados
La agresividad hace que uno se sienta
mal y pierda la autoconfianza. A la mayoría de la gente no le gusta estar con
personas agresivas, las evitan.
Cuando la gente se siente intimidada se
enfada: las personas agresivas se sorprenden del enfado de la gente, porque no
prestan atención a los sentimientos de las personas, por tanto no se dan cuenta
de que los están hiriendo.
2) EL PASIVO:
El pasivo tiene una imagen terrible de si
mismo y poca autoconfianza. La
gente pasiva suele ser utilizad. La
conducta pasiva es la ausencia de conducta, no hacer nada, no correr riesgos, tener la boca cerrada,..... Los
demás toman las decisiones, dirigen su vida y dicen lo que tienen que hacer
- La persona pasiva
no se defiende
- Espera que los
demás tomen las decisiones por él.
- Se queda callado
aunque conozca la respuesta correcta o la mejor acción a seguir.
- Prefiere no pedir
favores ni ayuda
- Desaparece, se
retira, no causa problemas.
Lenguaje corporal pasivo:
- La cara parece triste, tímida, asustada.
- Evita las miradas
- Hombros caídos
- Voz temblorosa y floja.
3) EL PASIVO-AGRESIVO:
- No son honestos
ni consigo mismos
- Guardan su enfado
y esperan la revancha
- Ajustan cuentas
sutilmente (llegan tarde a citas, olvidan cosas…)
- Te dejan
preguntándote ¿Qué ha pasado?, ante comportamientos que resultan inesperados,
que no tienen coherencia.
Lenguaje corporal pasivo-agresivo:
- Su cara puede estar sonriendo, pero parece falsa, dice algo que no es cierto.
- La mirada varía según su humor
- Voz aguda y tensa
- Gestos que no acompañan a las palabras
Naturalmente, pocos de nosotros encajaríamos
solamente en cualquiera de estas tres categorías, lo normal es que en alguna ocasión todos recurramos a alguna de las técnicas nombradas en los párrafos anteriores, puesto que en la conducta humana influyen un numero altísimo de variables de todo tipo y que mantienen una influencia fluctuante en la respuesta conductual de la persona ante un conflicto, siendo quizás las variables situacionales las que más frecuentemente ostenten un mayor peso.
Pero la asertividad no es una característica innata que no puede aprehenderse. Toda conducta es susceptible de ser modificada, aplicando un esfuerzo por parte del aprendiz.
A modo orientativo, y sin pretender que se obvien las diferencias individuales y las variables situacionales de cada individuo, enumerare una serie de pasos a seguir para alcanzar un buen nivel de habilidad en la asertividad:
· Reconocerse
comportándose en cualquiera de los casos anteriores (pasivo, agresivo,
pasivo-agresivo), es el primer paso hacia la asertividad.
· Gustarse
· Tener en cuenta
los derechos de uno mismo
· Ser responsable de los actos propios y de las consecuencias que estos actos
· Pedir lo que se
quiere esplicitamente y de forma adecuada
· Decir “NO” sin
sentirse culpable cuando se esta convencido de que debe negarse
· Controlar el
estrés y la ansiedad (aprender a relajarse)
· Usar nuestras
capacidades y valores
· Tratar
positivamente la crítica. Muchas personas tienen miedo a ser asertivas, porque
tienen miedo a ser criticadas. Si se aprende a escuchar las críticas
constructivas, uno no se siente atacado, ni humillado.
· Dar y recibir
cumplidos con naturalidad
· Mostrar el enfado
honestamente, sin agresividad (sin herir a los demás) y también dejar que
expresen su enfado hacia ti.
· Evitar ser
manipulado
· Tener (y mantener)
amistades y relaciones cariñosas.
La asertividad se va formando
lentamente. Significa tratar a la gente con amabilidad y respeto, defender tus
derechos y respetar los derechos de los demás. Se puede alcanzar nuestras metas
sin dañar a los demás.
Tampoco es juzgar a los
otros, sino ser uno mismo y dejar que los otros lo sean también. Uno es la
única persona que puede encargarse de sus responsabilidades, quien puede hacer que la vida sea buena,
productiva y útil (o lo contrario).
ESTRATEGIAS PARA SER ASERTIVOS:
Saber pedir:
Esto es algo sobre lo que hay que incidir de forma
importante, pues se trata hacer cambios profundos en la manera de pensar y comportarse, ya que
a muchos de nosotros se nos ha educado en el “no hay que pedir”, desde muy
niños, esto formaba parte de la buena educación. Ahora hay que reaprender a
pedir: Si se pide algo de forma directa a alguien, le das la oportunidad para
que te conteste honestamente.
Las personas pasivas no
piden, esperan a que los demás “adivinen” que es lo que desean.
Los seres humanos nos
necesitamos. Si no pedimos todo aquello
que necesitamos, la vida es una serie de decepciones. Es prácticamente
imposible llevar una buena relación sin aprender a pedir lo que se quiere.
Somos humanos, consecuentemente no somos perfectos.
Decir sencillamente NO
Muchas personas creen que el
mundo se acabará si dicen “no”: No me van
a querer, le voy a herir terriblemente, me guardará rencor para siempre….
A la gente no le importa
tanto si se dice “no”.
Esto no quiere decir que
siempre sea fácil decir “no”; puede ser muy duro, especialmente cuando la
persona te importa. La asertividad es una buena ayuda.
Muchos adolescentes piensan
que para ser populares y tener amigos hay que seguir a la multitud, la
tendencia es conformarse para ser aceptado.
Es de sobra conocida la
importancia de la presión que ejercen los iguales en la adolescencia:
· En el aspecto
SEXUAL: La presión a la que están sometidos los jóvenes a mantener relaciones
sexuales, es abrumadora, para pertenecer a un grupo o ser “aceptado
socialmente”, los jóvenes mantienen relaciones desde los 12, 13 y 14 años. La sexualidad es una de las maneras más
profundas para expresar que te quieres a ti mismo y a otra persona: comunicación
íntima a un nivel físico. Desde luego no es algo para regalar o para ceder o
para probar a ver que tal es.
Se tiene derecho a tener control de la
propia sexualidad. La sexualidad nos
pertenece.
· DROGAS: Decir NO, libera, ya sea en el sexo, drogas,
o favores. Decir no, es llevar el
control de nuestras cosas, del tiempo, de nuestro cuerpo, de nuestras
decisiones.
Según datos del CIDE (1990) en el
intervalo de edad de 14 a
18 años en la población de Enseñanza media, el 63 % de varones y el 50% de mujeres
son bebedores habituales; el 2% bebedores de riesgo y el o,5 consumo
problemático; que en la muestra estudiada significa 25.000 alcohólicos y 70.000
adolescentes en riesgo de serlo(CIDE 1990, “Síndrome de Haddock: alcohol y
drogas en Enseñanza media en España”)
Evitar la manipulación:
Manipulación, es intentar que la gente haga lo que
uno quiere sin pedirlo directamente. Si se pide claramente se da la oportunidad
al otro de decir no, cuando se manipula poca gente puede negarse.
Se necesitan dos personas
para manipular: una que quiere algo, otra que necesita algo. Es un juego sutil:
el manipulador se da cuenta de lo que se “necesita” y lo ofrece indirectamente. No da a conocer su
jugada. El manipulado “nota” lo que la otra persona quiere y se lo proporciona.
Son tratos tácitos, muchas veces inconscientes.
Este tipo de comportamiento
se da mucho en las familias de alcohólicos, pero también en familiares de personas que presentan otras dependencias.
Estilos de manipulación:
· La victima:
La persona adopta impotencia y pasividad como forma de vida, manipula a los
demás para que la cuiden, le solucionen problemas, la compadezcan etc…Dan
oportunidad a que los otros se sientan inteligentes, poderosos, capaces y
compasivos.
· El depresivo:
Atraen a los demás para que les ayuden y les salven. El objetivo es que le
cuiden.
· El que echa la culpa a los demás: Esta persona conoce por qué es infeliz, la
manipulación es hacer que los demás se responsabilicen de su vida y le
recompensen por ello, que los demás se sientan culpables.
· El hipocondríaco: Elige la enfermedad para no enfrentarse a con la vida, es una forma
muy dolorosa de satisfacer sus necesidades.
· El suicida:
La manipulación puede tener resultados irreversibles. Algunas personas cometen
suicidio por revancha, otros realmente no quieren vivir más. Estos casos
SIEMPRE que se conozcan, han de ponerse
en manos de un profesional.
· El salva-vidas:
Te salva pero le perteneces.
· El mártir:
Se hacen tan necesarios que nunca se pueden abandonar.
· El facilitador:
No quieren hacer daño, pero continúan facilitando una conducta que hace daño al
otro. (No hace mucho apareció en TV una madre, que pese a tener un hijo muy
obeso, no dejaba por ello de suministrarle todo tipo de comida inconveniente, y
además no podía reconocer que lo que hacía perjudicaba a su hijo, más bien se
extrañaba de que los demás lo pensaran)
La toma de decisiones:
Hacer elecciones. No se consigue lo que se quiere si no se toman decisiones. Algunos pasos a seguir para encontrar una buena solución que apoye nuestra decisión son:
Hacer elecciones. No se consigue lo que se quiere si no se toman decisiones. Algunos pasos a seguir para encontrar una buena solución que apoye nuestra decisión son:
·
¿Cuál es el
problema? Definirlo lo mejor y mas concretamente posible
·
¿Cuáles son las
alternativas? Pensar en todas, sin restricciones de ningún tipo
·
Hacer una lista
de aspectos positivos de cada una de las alternativas
·
Hacer una lista
de aspectos negativos.
·
Pedir ayuda si se
necesita: amigos, profesores, hermanos, padres, vecino…
·
Informarse sobre el tema en cuestión antes de pasar a la toma de decisiones.
·
Tomarse el tiempo
necesario
·
No tomar la
decisión si no se está seguro de que es lo mejor.
·
No tomar
decisiones si se está desbordado o asustado por las emociones.
·
Aprender de las
equivocaciones, verlas como oportunidades de aprendizaje.
·
Tener claras las
metas.
Libertad y
responsabilidad:
Son ambas las consecuencias y exigencias de la asertividad.
Son ambas las consecuencias y exigencias de la asertividad.
Para tomar el control de nuestra vida, es necesario discernir
entre “el debería” y “el tengo que”, del “quiero”.
Si queremos
gustar a todo el mundo, terminaremos no sabiendo ni quiénes somos ni qué queremos.
La responsabilidad se puede contemplar desde los
siguientes niveles:
-
Ser responsable de acciones específicas: Uno
es la causa de lo ocurrido.
-
Tener responsabilidad por algo,
significa que se está obligado a hacerlo.
-
Tomar la responsabilidad: Es encargarse de algo, aceptar tanto el elogio como la
culpa del resultado.
-
Ser una persona responsable: Significa actuar como adulto, tener metas,
iniciativas y cuando se ve que falta algo por hacer, hacerlo.
A menudo es más fácil echar
la culpa, que tomar la responsabilidad pero, en definitiva, lo que se hace es mentirse a uno mismo y a
los demás.
También es importante
considerar el ponernos nuestros propios límites.
Ser responsable, es tener el control de
nuestra vida. Eso nos hace poderosos, es lo que hace que nuestra vida sea lo que queremos.
viernes, 1 de marzo de 2013
Sigue de la publicación anterior
ADICCIÓN A LOS
ESTÍMULOS DE COMPRA
• Algunas personas pueden sentirse especialmente
atraídas por los distintos estímulos relacionados con la compra o las
actividades de consumo: mirar escaparates, ir a un hipermercado o pasear
por grandes almacenes
• Este tipo de comportamiento comienza a ser preocupante cuando pasa de
ser una distracción a llenar la mayor parte del tiempo libre de la persona,
a pesar de que no se tenga la necesidad de adquirir nada. Se vive como un
impulso constante que llena totalmente las horas disponibles imposibilitando la realización de cualquier
otra actividad.
El concepto de
compra impulsiva se refiere al proceso psíquico que explica “el paso al
acto” en la realización de las compras menos convenientes.
Algunas personas
tienen dificultades para controlar sus deseos o sus impulsos y someterlos a la
reflexión o la crítica antes de pasar al acto. Esta carencia hace que cuando
ven alguna cosa que desean, no consigan “quitársela de la cabeza” hasta que no
la compran.
El
problema se inicia cuando una persona encuentra gratificante el hecho
de ir a comprar y empieza a utilizar esta actividad como única forma de
encontrarse bien.
DISTINTAS TIPOLOGÍAS DE CONSUMIDOR IMPULSIVO
• Consumidor tipo 1:
Adicto a los estímulos de consumo, pero autocontrolado en la compra y en el
gasto.
– son sensibles a todos los estímulos relacionados con
el consumo
– No comprar nada en absoluto no les produce frustración.
– Les gusta la animación que rodea a las
tiendas o sienten atracción por mirar objetos novedosos
Este tipo de conductas puede ir derivando
poco a poco en excesos en la compra.
• Consumidor Tipo 2:
Adicto a los estímulos de consumo y a la compra pero autocontrolado
económicamente.
– Además de sentir atracción por los estímulos
de consumo experimenta un fuerte deseo de compra.
–
Posee un autocontrol económico que le hace no
gastar más dinero del que tiene.
– Es muy frecuente que conozcan muy bien
sus debilidades y juzgándolas peligrosas utilicen trucos o procedimientos
muy efectivos para no gastar más de la cuenta
• Consumidor Tipo 3: Adictos
al consumo
– Su deseo es adquirir cosas, tener
cosas nuevas, no el acto de comprar o los estímulos al consumo.
–
No solo compran directamente en los comercios,
también lo pueden hacer por catálogo, a través de amistades, o
utilizando los nuevos medios informáticos.
– Son compradores muy exigentes puesto
que siempre desearían comprar muchas más cosas de las pueden permitirse y por
lo tanto valoran mucho el gasto que hacen
•
Consumidor tipo 4:
Adicto al consumo y al sobregasto
– Combinación de falta de autocontrol, tanto
en la compra como en el gasto. La persona cede a todos los impulsos de compra,
tenga o no dificultades para pagarla.
– Pertenecen
a este grupo aproximadamente el 20% de la población que requiere ayuda
psicológica por presentar problemas de mayor entidad (entre un 1% y un 5% de
la población).
Alrededor del 50%
de la población de las sociedades de consumo se encuentra en alguno de los
casos anteriores
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