martes, 21 de abril de 2020

NUESTRA MENTE. HERRAMIENTA CONTRA EL ESTRES II

La aparición de un acontecimiento nuevo o poco familiar, pero en el que reconozcamos algunos aspectos que en el pasado hemos relacionado con situaciones de daño o de pérdida, puede desencadenar en nosotros una reacción/respuesta de estrés. 


pensando - Con la cabeza en las nubes y los pies en el suelo




Esta afirmación es válida cuando la persona se enfrenta a una situación que le aporta  vivencias perturbadoras como la incertidumbre o ambigüedad, la ocurrencia/no ocurrencia de acontecimientos normativos según la edad del individuo (tener pareja, un trabajo, éxito...). 

Aquellos rasgos de la personalidad que más peso van a tener para la interpretación y superación de las situaciones adversas que nos ocurren son: la motivación y  el compromiso, las creencias sobre nosotros mismos, sobre nuestra capacidad y las creencias sobre el mundo que nos rodea.

Todas estas creencias y cogniciones han sido adquiridas a lo largo de todo nuestro ciclo vital, normalmente basadas en la propia experiencia, aunque también por observación de las experiencias ajenas y por transmisión generacional natural de conceptos y enseñanzas.


Liderazgo y motivación, dos claves inseparables para el éxito ...


El concepto de motivación es esencial para comprender qué hace que una misma experiencia concluya en resultados positivos para una persona y negativos para otra. Por ejemplo, una situación cualquiera en la que la persona alcance un compromiso importante tendrá una mayor probabilidad aumentar su implicación para su resolución, ya que el hecho de que haya adquirido un alto compromiso indica una valoración más alta de la situación en cuestión. 

Por otra parte, el alto grado de compromiso puede convertirse en una fuente de vulnerabilidad al estrés, si otorgamos una importancia  superior a la adecuada. Por tanto, un grado adecuado de compromiso hará que mejoremos nuestra competencia, y un grado demasiado alto tendrá mayor probabilidad habrá de sentirse amenazado o desafiado.

La importancia de estar motivado en tu trabajo y sus beneficios ...

sábado, 18 de abril de 2020

NUESTRA MENTE COMO HERRAMIENTA CONTRA EL ESTRÉS

Síndrome de Burnout | Gente del Balsas









Por estrés nos referimos a una tensión corporal o mental resultante de la presencia de uno o varios factores que tienden a alterar el equilibrio existente de las personas. El estrés no es ni un estímulo ambiental, ni una característica de la persona, ni una respuesta; sino, una relación entre las exigencias que plantea el ambiente (situación, suceso, problema) y la capacidad personal autopercibida para enfrentarse a esas exigencias sin costes irrazonables o destructivos. 

Hablamos de estrés físico para referirnos a aquellos acontecimientos que directamente representan una amenaza física para el bienestar de una persona. En estos momentos, el mayor estresor físico que todos confrontamos es el COVID 19, así como las alteraciones de todo nivel que están asociadas a su aparición como por ejemplo, la situación de confinamiento, un ingreso en el hospital propio o de un familiar, la pérdida de personas significativas...etc. Todos estos acontecimientos son muy traumáticos y podemos catalogarlos como altamente estresantes.

También son estresores físicos el calor o el frío extremos, una mudanza, cuidar a una persona enferma terminal o con alta dependencia, entre otras situaciones. 

Los estresores psicológicos, en cambio, son aquellos pensamientos, emociones, interpretaciones,.....que desafían nuestro bienestar y que nos producen desagrado, desasosiego, malestar psicológico, somatizaciones, etc y están mediados por la forma como percibimos aquello que nos está ocurriendo. Cómo interpretamos los hechos que nos suceden, incluso aquellos que imaginamos.

La tensión emocional y el estrés enferman el cuerpo

Son ejemplos de estresores psicológicos una decepción profunda, el temor ante un diagnóstico desfavorable, sentirse impotente ante la imposibilidad de resolución de una situación grave, etc. 



A la reacción compensatoria que se produce en nuestro cuerpo como consecuencia de la alteración que produce al enfrentarnos a un estresor, le damos el nombre de  "Respuesta de estrés", y sería toda aquella conducta, pensamiento o acción encaminada a paliar el importante malestar que sentimos y a recobrar los niveles de bienestar anteriores al suceso estresante. 

El estrés, la enfermedad del siglo XXI - Escuela de Coaching en ...
En base a los muchos estudios realizados sobre el estrés, sabemos que éste es un proceso amplio, que involucra mecanismos bioquímicos, psicológicos, fisiológicos y conductuales, muchos de los cuales están relacionados, directa o indirectamente, con la salud. 


Cognición y emoción están estrechamente unidas y van a mediar de forma directa en la forma en que una persona se relacione con su entorno. Las personas perciben y valoran las situaciones, al igual que lo hacen con los estados emocionales desencadenados durante las situaciones en las que se relacionan con su entorno. 

La interpretación de las situaciones y las emociones, así como su valoración cómo amenazante o no, siempre van a partir de una experiencia anterior y las consecuencias sufridas de esas experiencias similares vividas, bien sea en primera persona u observada en los demás. Una evidencia de ello, son las diferencias individuales que presentan las personas al valorar una misma situación como estresante o por el contrario un motivador reto.

Superar el estrés de los exámenes

Incluso, una misma persona puede interpretar un acontecimiento como estresante en una ocasión, pero no en otra. Esto puede deberse a los cambios sufridos en las condiciones físicas o en los estados psicológicos, o bien variaciones en los estados emocionales, en su motivación, etc Numerosos factores pueden ser causantes de los cambios que en una persona se produzcan, sea por el motivo que sea. De hecho, todos cambiamos continuamente.

La variabilidad individual es un factor determinante. Ni siquiera los acontecimientos más dramáticos producen iguales respuestas en individuos diferentes, aunque sí podemos reconocer que algunos de estos acontecimientos realmente dramáticos constituyen auténticos estresores universales. 

Un claro ejemplo sería la situación de pandemia global en la que nos encontramos inmersos. Aunque, podemos decir, sin esperar motivar por ello demasiado desacuerdo, que las diferencias individuales median de forma intensa la forma de afrontar este estresante momento, ciertamente todos calificaremos esta situación como complicada, aversiva, que despierta nuestro temor a la enfermedad propia y de los seres que amamos, ..... y hay un serio deseo de escapar, a salir de ella.

En las próxima entrada hablaremos sobre los peligros de buscar vías de escape inadecuadas sus posibles efectos

jueves, 16 de abril de 2020

Vamos a hablar de crisis.


Crisis 2020, ¿Cómo afectará al mercado inmobiliario? | Housfy



En general, una crisis se entiende como la entrada a una situación personal que obliga a juzgar y tomar decisiones importantes. Es un término muy utilizado en el lenguaje coloquial, y con demasiada frecuencia se utiliza haciendo hincapié en sus connotaciones negativas, asociándolo automáticamente a malestar, desequilibrio o riesgo; eclipsando su aspecto más positivo, la oportunidad de conducirnos a un nivel de madurez superior.

Para Taplin, la definición de crisis sería una “violación de las expectativas de la persona sobre su vida por algún suceso traumático, o la incapacidad del individuo y su mapa cognoscitivo para manejar nuevas situaciones”. 

Sabemos que todo cambio importante conlleva un cierto nivel de estrés, pero los cambios asociados a una crisis son desmesuradamente estresantes. Aparecen importantes dudas sobre cómo actuar y que pensar sobre uno mismo y el mundo circundante, se pierde seguridad y predominan la vulnerabilidad y la inestabilidad. Seguro sabéis de que hablo.

La persona vive la sensación de caos interior y desasosiego, de temor en el futuro, de apremio y de falta de sentido. En este estado, rara vez se mantiene la suficiente lucidez para considerar y prever objetivamente y con calma, los posibles resultados futuros. No deberíamos tomar decisiones importantes cuando nos encontramos inmersos en una situación de crisis.

Para la mayoría de la gente, la desorganización y el trastorno excesivos característico de la crisis les resultan casi, casi aterradores, al verse obligados a que afrontar sentimientos nuevos en su repertorio habitual de emociones. Al carecer de caminos para conceptuar y comprender la experiencia, muchos pacientes en crisis dicen tener miedo de “volverse locos”, “perder la cabeza”, “perder el control”, como si sus sentimientos fueran un signo de enfermedad mental.

En una crisis, se atraviesan estadios. El primero de ellos sería el estupor, que se traduce en asombro, miedo o inhibición ante unas vivencias nuevas e incomprensibles que está atravesando; la incertidumbre que se origina cuando se debe optar por una u otra salida, o en la búsqueda de esas posibles salidas; y la amenaza, o sensación de estar ante un peligro, a veces inespecífico y otras veces concreto. La crisis supone peligro por el dolor que conlleva la pérdida de seguridad y la estabilidad anterior, y oportunidad en tanto que al tocar fondo se presenta la oportunidad de salir fortalecido de la situación, si la persona es capaz de aprender nuevas habilidades o activar las que ya poseía.

Podemos decir, que una persona ha resuelto adecuadamente una crisis cuando además de restaurar el equilibrio, logra penetrar en el suceso precipitante de la crisis: encontrando un significado, expresando adecuadamente sentimientos, realizando las adaptaciones conductuales pertinentes, etc.; integrar su experiencia en su vida y es capaz de mirar abiertamente al futuro

Algunas de las situaciones desencadenantes de una crisis son:
  • La experiencia de pérdida, debido a circunstancias como la muerte, la enfermedad, un descalabro económico, un divorcio, un despido, etc. conlleva enfrentarse con la vivencia de desposeimiento.
  • La experiencia de fracaso e inferioridad, debido a malos resultados económicos en las empresas laborales, fracasos amorosos, no alcanzar el éxito basado en las expectativas atribuidas a un determinado rol, etc. La persona entra en crisis al sentir su valía dañada.
  • La experiencia de encontrarse en un callejón sin salida. Lo que conduce a la crisis es la incapacidad para elegir entre distintas opciones, ya que todas las alternativas aparecen con aspectos positivos y negativos, y el balance entre ellas es muy similar.
  • La experiencia de exceso emocional. Ante un determinado suceso que requiere un esfuerzo adaptativo importante, el sujeto no es capaz de reaccionar racionalmente y responde con una superioridad absoluta de la emoción.
  • La experiencia de sobrecarga, cuando se produce una suma se acontecimientos estresantes que desbordan a la persona y que agotan sus recursos de afrontamiento
Quizá el aspecto más llamativo de la teoría de la crisis es la idea de que esta puede conducir de un plano de desesperación, negativismo, peligro y desorganización, o a uno más positivo: el sufrimiento puede estimular también el desarrollo personal y la madurez
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El apoyo psicológico sirve para reducir el dolor de estar solo durante una crisis, conduce a reconocer y legitimar sentimientos de ira, dolor, angustia, etc., y de ese modo reducir la intensidad emocional, la energía entonces puede reorientarse a efectuar algo sobre la situación. La gente que durante el trance de una crisis se califica a sí misma como enferma mental a menudo impone límites sobre su recuperación posterior.

Por otro lado, la gente que contempla su trastorno y desorganización como algo temporal y esperado por la gente normal, cuando las circunstancias de la vida son graves, puede liberar energía creativa hacia la superación de la crisis, con lo que se desarrolla una perspectiva esperanzadora de su propio futuro.


jueves, 8 de junio de 2017

COMUNICACIÓN EN MOMENTOS DE CRISIS


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La comunicación es el resultado de la interacción entre un estímulo o “mensaje”, que es emitido desde un sujeto o “emisor”, y que va dirigido a otro sujeto, o sujetos que son los “receptores”. Para que la comunicación sea efectiva, el “receptor” debe poder comprender el mensaje que el “emisor” le envía. 

La señal emitida es captada por el receptor gracias a la percepción (entrada de datos), esa señal se procesa en su pensamiento mediante la memoria y el reconocimiento.  



Es necesario que el receptor integre en su mente el mismo objeto del mensaje que reside en la mente del emisor. 

Para ello es condición esencial que las facultades psíquicas del destinatario, como la atención y la comprensión, así como la percepción y los sentidos, estén en condiciones idóneas. 

El problema se presenta cuando el mensaje no puede ser correctamente descodificado y por tanto la comunicación sea ineficaz. Nos podemos encontrar en esta situación cuando el “receptor” presente interferencias causadas por un exceso de estimulación, una situación que le bloquea o el mensaje requiera mayor demanda de recursos para su interpretación de los que el receptor posee.  

Todas estas circunstancias son compatibles con un receptor en situación de crisis, es por ello que los mensajes enviados en esos momentos deban tener unas características especiales y requerirán en el emisor unas habilidades y una sensibilidad exquisita. 

Sabemos que una crisis conduce a un estado temporal de "caos" psicológico caracterizado por ansiedad, confusión y desorganización, a causa de un suceso inesperado que es percibido como una amenaza o pérdida y que resulta ingestionable con los mecanismos habituales que la persona utiliza para enfrentar los problemas. Las personas en crisis suelen presentar una serie de síntomas como: ansiedad, sentimientos de desamparo, confusión, cansancio… 

Entonces, ¿podemos comunicarnos con una persona que se encuentre en este estado? 

En la desorganización y el trastorno producidos por una crisis, frecuentemente la parte que más atemoriza es lo novedoso o extraño de la experiencia, por ello, para la persona poder verbalizar cómo visualiza la situación sin sentirse juzgado, sea cual sea el entendimiento que surja, es el primer punto hacia la recuperación. 

Es necesario intentar recuperar un nivel de funcionamiento equilibrado. El primer contacto con una persona en situación de crisis, debe ser desde el prisma de la empatía o “sintonización” con los sentimientos que está experimentando a causa de su situación.  

La empatía la podemos describir como la capacidad para captar correctamente las vivencias de otra persona, sin dejarse llevar por los propios perjuicios e ideas, y comunicarlo así para que la otra persona entienda que puede confiar, abrirse y crear un clima que facilite la comunicación.   
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Este concepto va en la línea de mantener siempre una consideración positiva hacia la persona -no a su conducta- basada en la búsqueda de las potencialidades, de los recursos, de todo lo positivo que la persona posea, pero, sin obviar las debilidades. 

En resumen, tener una visión lo más real posible de los puntos fuertes y débiles, y explicar el comportamiento como el producto de su historia personal. 

Tratar a la persona con el máximo respeto es incuestionable, sea cual sea el tipo de relación. Potenciar la cordialidad, mantener una relación amable y cálida es un elemento que impregna de eficacia la comunicación.  

No se puede hablar de empatía si no es desde la sinceridad, aunque esto no implique que no exista la privacidad, solo significa que lo que se decida compartir o mostrar, sea realmente cierto. 

La persona que siente que la escuchan, aceptan, entienden y apoyan, experimenta una disminución en la intensidad de la ansiedad que beneficia la comunicación efectiva.

martes, 30 de mayo de 2017

LA PERSONA EN CRISIS


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En latín crisis significa mutación o cambio. En general, una crisis se entiende como la entrada a una situación personal que obliga a juzgar y tomar decisiones importantes. 

Este es un término muy utilizado en el lenguaje coloquial, y con demasiada frecuencia se utiliza haciendo hincapié en sus connotaciones negativas, asociándolo automáticamente a malestar, desequilibrio o riesgo; eclipsando su aspecto más positivo, la oportunidad de conducirnos a un nivel de madurez superior. 

Para Taplin, la definición de crisis sería una “violación de las expectativas de la persona sobre su vida por algún suceso traumático, o la incapacidad del individuo y su mapa cognoscitivo para manejar nuevas situaciones”. 

Todo cambio importante conlleva un cierto nivel de estrés, pero los cambios asociados a una crisis son desmesuradamente estresantes. Aparecen importantes dudas sobre cómo actuar y que pensar sobre uno mismo y el mundo circundante, se pierde seguridad y predominan la vulnerabilidad y la inestabilidad. 

La persona vive la sensación de caos interior y desasosiego, de temor en el futuro, de apremio y de falta de sentido. En estas ocasiones, rara vez se mantiene la suficiente lucidez para considerar y prever objetivamente y con calma, los posibles resultados futuros. 

Para la mayoría de la gente la desorganización y el trastorno excesivos, característico de la crisis, son aterradores y nuevos. Al carecer de caminos para conceptuar y comprender la experiencia, muchas personas en crisis dicen tener miedo de “volverse locos”, “perder la cabeza”, “perder el control”, como si sus sentimientos fueran un signo de enfermedad mental. 

En una crisis, se atraviesan estadios. El primero de ellos sería el estupor, que se traduce en asombro, miedo o inhibición ante unas vivencias nuevas e incomprensibles que está atravesando; la incertidumbre que se origina cuando se debe optar por una u otra salida, o en la búsqueda de esas posibles salidas; y la amenaza, o sensación de estar ante un peligro, a veces inespecífico y otras veces concreto. 

La crisis supone peligro por el dolor que conlleva la pérdida de seguridad y la estabilidad anterior, y oportunidad en tanto que al tocar fondo se presenta la oportunidad de salir fortalecido de la situación, si la persona es capaz de aprender nuevas habilidades o activar las que ya poseía. 

El resultado va a depender, además de los recursos personales, de otras variables externas como, por ejemplo, la gravedad del suceso desencadenante y su duración, la acumulación de sucesos, los recursos materiales con los que se cuente, o el apoyo social y familiar percibido. 

Teóricamente tres resultados son posibles: 
1. Cambiar para mejorar 
2. Cambiar para empeorar 
3. Quedarse en el mismo lugar 
Por regla general, debido al alto impacto que causa la crisis la tercera opción es la menos probable de todas. 

Podemos decir, que una persona ha resuelto adecuadamente una crisis cuando además de restaurar el equilibrio, logra penetrar en el suceso precipitante de la crisis: encontrando un significado, expresando adecuadamente sentimientos, realizando las adaptaciones conductuales pertinentes, etc.; integrar su experiencia en su vida y es capaz de mirar abiertamente al futuro.
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viernes, 19 de mayo de 2017

Vivir en una sociedad de consumo. Todo un reto

Imagen relacionadaVivimos en un sistema económico, social, cultural y político. La globalización supone un intento de uniformizar el planeta en base a la ideología del sistema capitalista. El principal pilar de esta ideología es el consumismo. 

El consumismo está presente en todos los aspectos de nuestra vida. Ha producido una cultura del tener, no una cultura del ser.


Y cómo "necesitamos" tener y hay una inmensa variedad de productos en el mercado, se utilizan agresivas campañas publicitarias, de hecho, nos invade la publicidad. 

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Los medios de comunicación nos recuerdan una y otra vez cuales son las mejores marcas, nos invitan a ser felices con este u otro producto…nos convencen de que necesitamos ¡tantas cosas! 

Se nos induce a gastar continuamente. Compramos cosas innecesarias. 

Pensamos que consumir es normal, natural, que poder gastar dinero es bueno, aceptable, mejora la autoestima, estimula la actividad económica.
Resultado de imagen de deudasCreemos que llegaremos a sentirnos mejor cuando poseamos “eso”, y por ello nos endeudarnos creyendo que cuando lo consigamos seremos mejores. Otras veces, compramos solo por capricho personal, o porque tenemos “derecho” a poseer…el problema llega cuando más tarde no podemos conseguir pagar aquello que verdaderamente necesitamos por haber gastado el dinero en lo innecesario. 

Y esto nos ha sucedido a todos en alguna ocasión.....
Entonces, necesariamente deberíamos preguntarnos: ¿somos capaces de distinguir entre necesario e innecesario? ¿Entre creernos con el derecho de tener y la obligación de pagar? ¿Sabemos la diferencia que hay entre ser y tener? ¿Sabias que se utilizan técnicas para manipularte desde niño? Protégete de la manipulación de los medios y la publicidad.

Próximamente: TALLER " QUE NO TE ENGAÑEN", APRENDE AUTOCONTROL Y TEN UNA MIRADA CRÍTICA 

Sí estas interesado, envía tu nombre y teléfono al mail egrau@cop.es y te avisamos, sin compromiso. 
No te quedes sin tu plaza!!! 

miércoles, 3 de mayo de 2017

Fechas próximos talleres

Taller
Fecha
Distorsiones cognitivas y autoestima
15-05-2017
Adicción ¿Nuevas tecnologías?
16-05-2017
La persona en crisis
23-05-2017
El duelo
25-05-2017

Talleres

Catálogo de talleres
Grupos reducidos

La voz interior. Cómo hacer una autoevaluación precisa

Distorsiones cognitivas y autoestima

Manejo de los errores

¿Libre en tus decisiones de compra?

El cerebro adolescente

Adicción ¿Nuevas tecnologías?

Comida ¿necesidad, placer o problema?

El juego no siempre divierte

La persona en crisis

Estrés, ese compañero de camino

Comunicación asertiva

Resiliencia

El duelo

Tu bienestar es mi motivación,
y mi trabajo ayudarte

722 402 779

Grupos terapéuticos

Talleres de formación


Atención a domicilio y Atención on-line

miércoles, 26 de abril de 2017

Novedades

Estimad@ amigu@

Me es muy grado saludarte y presentarte los nuevos servicios que a partir del próximo 1 de mayo se incorporan a la oferta disponible actualmente y que estarán a vuestra disposición.
Mi especialidad, como Psicóloga General Sanitaria, es ofrecer los servicios de atención psicológica a domicilio a aquellas personas que de ellos requieren. Atención que, en estos momentos, puede ser presencial o virtual mediante la plataforma Skype, accediendo así cómodamente desde la intimidad del propio domicilio o del lugar que la persona considere más confortable. Innovador método que está reportando unos resultados muy beneficiosos en las personas que hacen uso de ellos.
Además, y esta es la novedad que quiero compartir contigo, después de una amplia experiencia en este campo, incorporo a mi oferta profesional los talleres formativos y los grupos terapéuticos. 
Cómo enfocamos los dilemas de cada día tiene una elevada influencia en ámbitos esenciales de nuestra vida, como son, nuestras relaciones con el otro, nuestras metas y objetivos, etc.  
Conductas, emociones y pensamientos afectan a nuestra felicidad y a la de las personas con las que nos relacionamos. 
Conocer cómo funciona nuestra mente, qué variables explican ciertas conductas, o cual es la forma adecuada de manejarnos en determinadas situaciones, tiene una relevancia primordial a la hora de alcanzar una vida emocional satisfactoria y estable.  

Participa en los talleres formativos 
Oferta Talleres 
 - La voz interior. Cómo hacer una autoevaluación precisa 
- Distorsiones cognitivas y autoestima 
- Manejo de los errores 
- ¿Libre en tus decisiones de compra?  
- El cerebro adolescente 
- Adicción ¿Nuevas tecnologías? 
- Comida ¿necesidad, placer o problema? 
- El juego no siempre divierte. Ludopatía.  
- La persona en crisis. 
- Estrés, ese compañero de camino. 
- Comunicación asertiva. 
- Resiliencia. 
- El duelo. 
Si estas interesad@ en alguno de ellos, no dudes en pedir información. La promoción por lanzamiento que durará durante todo el mes de mayo, es realmente interesante, tanto si quieres acudir como participante, como para colectividades. En este último caso, las sesiones pueden salir totalmente gratis. 
¿Crees que puede interesarte o piensas que alguien a quien conoces puede beneficiarse de esta información?, cuéntalo,  y ¡no lo dudes! hablamos sin ningún tipo de compromiso. En el panfleto adjunto tienes todos datos necesarios para poder contactar conmigo de la forma que te resulte más cómoda. 
Sí prefieres el teléfono, se atiende de lunes a viernes de 10:00 a 13:30 y de 17:00 a 19:30. 
Muchas gracias por la atención prestada y por tu amabilidad. 
Que pases un feliz día

Encarna Grau 
Psicóloga Gnal. Sanitaria
Registro Sanitario: 40475 
Col CV10235 

Think well, live better    


martes, 15 de noviembre de 2016

LA VIDA. UN TRÁNSITO HACIA LA MUERTE


El morir comienza desde el momento de nacer, este es un axioma sin derecho a réplica y en el que todos estamos de acuerdo, eso sí, a partir de alcanzar cierta edad. Se nace sin conciencia de que algún día se tiene que morir, pero pronto se advierte de manera creciente de que la vida, toda ella, tiene un ciclo: nacer, crecer, declinar y morir. 

Las mejores condiciones sanitarias y socioeconómicas, junto con los adelantos tecnológicos de las últimas décadas, han propiciado el aumento de la esperanza de vida; que no significa solamente que la población viva más años, sino que el número de personas mayores aumenta al mismo ritmo que cambian sus características personales y sociales, tienen nuevas formas de vida y sus opiniones, convicciones y objetivos difieren bastante de los que tenían quienes formaban este mismo grupo de población hace tan sólo unas décadas.

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Desde el prisma de la más pura ciencia natural, el envejecimiento biológico comienza cuando termina el período de crecimiento, es un proceso gradual e insidioso, pero progresivo. Ocurre entre los 25 y los 30 años, y es observable después de los 40 años cuando el desgaste de los tejidos se hace evidente a simple vista. Hablamos de “envejecimiento primario” cuando nos referimos a este proceso gradual e inevitable de declive que continua a lo largo de los años, y sobre el cual, nuestras posibles actuaciones ejercen poca influencia.

Nos referimos al “envejecimiento secundario” como aquel proceso de deterioro derivado de una enfermedad, el abuso y la inactividad, o un modelo de vida no saludable y que si es sensible a las acciones de la persona para controlarlo.
Lo cierto es que, no podemos hablar de envejecimiento y pensar en una categoría estándar, ya que el envejecimiento del ser humano es un proceso caracterizado por una enorme diversidad, y además, en cada una de las personas manifiesta una tendencia altamente cambiante a lo largo del tiempo.

Algunos factores que determinan dicha diversidad son: la herencia genética, el estado de salud, el status socioeconómico, las influencias sociales, la educación y la ocupación ejercida, las diferencias por generación y la personalidad.

Según los estudios realizados sobre esperanza de vida y longevidad, las curvas de supervivencia apoyan la idea de un límite biológico del ciclo de vida. Aunque mucha gente vive más tiempo que en el pasado, las curvas todavía terminan alrededor de los 100 años. Esto podría ser indicativo de que independientemente de la salud, la condición física y de las mejoras ambientales; el límite máximo del ciclo humano de vida no excedería significativamente a esta edad.Resultado de imagen de abuelos ricos en dibujo



Este progresivo envejecimiento poblacional tiene diversidad de implicaciones sociales, como por ejemplo las acciones vinculadas a promover los recursos necesarios para manejar el aumento de patologías asociadas con el aumento de la edad, o la adecuación de las infraestructuras.

Liberando emociones reprimidas

  Cuando el hambre no está en el cuerpo, sino en lo que sientes Hay algo que probablemente ya sospechas, pero nadie te ha explicado con cl...